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Arquetas: el registro que protege lo que va enterrado

Las arquetas son las cajas de registro que se entierran en una instalación para poder llegar a ella sin picar el pavimento. Dentro pasa un empalme, una derivación, un cambio de dirección o una unión que algún día habrá que revisar, y la arqueta es lo que permite abrir, mirar y cerrar. Se usan en arquetas para cables de baja tensión, alumbrado y telecomunicaciones, y en arquetas de aguas residuales, pluviales y riego. En esta categoría reunimos las tapas con las que se cierran, en hierro fundido y en acero galvanizado.

Para qué se pone una arqueta

Una instalación enterrada sin puntos de registro es una instalación que solo se puede reparar rompiendo. La arqueta rompe ese problema: coloca un hueco accesible justo donde la instalación tiene un punto débil o una bifurcación. En redes eléctricas y de alumbrado aloja empalmes, cajas de derivación y el paso de tubo a tubo. En saneamiento recoge cambios de pendiente y de dirección, y permite desatascar sin excavar. La norma de oro es simple: donde el trazado gira, se divide o se une, va una arqueta.

Arquetas para cables y arquetas de aguas residuales

No es el mismo trabajo. En arquetas para cables lo que importa es el espacio para el radio de curvatura del conductor, que no entre agua encharcada de forma permanente y que la tapa se pueda abrir con herramienta corriente. En arquetas de aguas residuales manda otra cosa: el sifonado, la pendiente y, sobre todo, el olor. Son dos exigencias distintas, y la diferencia acaba casi siempre en la tapa que eliges para cerrarlas.

La tapa es la pieza que decide

La arqueta se entierra una vez; la tapa se pisa, se aparca encima y se abre durante años. Por eso se clasifica por capacidad de carga según la norma EN-124, y ese es el dato que no se puede equivocar. En catálogo trabajamos tres clases: B-125 hasta 12.500 kg, C-250 hasta 25.000 kg y D-400 hasta 40.000 kg. Cada clase está pensada para un tipo de tránsito —peatonal y turismos, zonas de estacionamiento y arcenes, y calzada con tráfico pesado respectivamente— y montar una clase por debajo de lo que va a soportar termina en rotura. En la subcategoría de Tapas de Arqueta encontrarás la guía de medidas y el detalle de cada clase.

Hierro fundido o acero galvanizado

Las tapas de hierro fundido son la opción de resistencia: aguantan tránsito rodado, no se deforman y son las que cubren las tres clases de carga. Son pesadas, y eso es una virtud cuando la tapa tiene que quedarse donde está. Las de acero galvanizado juegan otro papel: pesan mucho menos, el galvanizado las protege de la corrosión y permiten una construcción rellenable, es decir, con un cajeado que se rellena con el mismo pavimento —gres, terrazo, hormigón impreso— para que la tapa desaparezca visualmente en el suelo. En un porche, una terraza o un patio interior esa diferencia estética se nota.

Arquetas estancas y antiolores

Cuando la arqueta va conectada a saneamiento, la tapa corriente deja pasar el olor. La solución es una tapa estanca: cierre con junta perimetral que sella el marco contra el cerco y corta la salida de gases. Es lo que hace falta en arquetas de aguas residuales dentro de la vivienda, en cocinas, en locales de hostelería y en cualquier sitio donde el registro esté en una zona de paso. Si el registro está a la intemperie y solo pasa cable, no necesitas estanqueidad; si huele, sí.

Dinos qué hay debajo y te decimos qué tapa

Si no tienes claro qué clase de carga te corresponde o qué medida encaja en el cerco que ya está hormigonado, escríbenos con el uso, el tránsito que va a soportar y la medida del hueco. Te confirmamos la referencia y la disponibilidad antes de que compres.

Preguntas frecuentes

¿Vendéis la arqueta completa o solo la tapa?

En esta categoría lo que servimos son las tapas de arqueta, en fundición de hierro y en acero galvanizado. El cuerpo de la arqueta, que es obra o pieza prefabricada de hormigón o polipropileno, no está en catálogo. Si necesitas el conjunto completo, escríbenos y te decimos con qué medidas de arqueta encajan nuestras tapas.

¿Qué clase de carga necesito?

Depende de qué va a pasar por encima. B-125 para zonas peatonales y aparcamiento de turismos, C-250 para arcenes y zonas de estacionamiento, y D-400 para calzada con tráfico rodado. Ante la duda, sube de clase: el sobrecoste es pequeño comparado con levantar el pavimento para sustituir una tapa partida.

¿Qué es una tapa rellenable?

Es una tapa con un cajeado que se rellena con el mismo material del suelo que la rodea, de modo que a la vista queda solo la junta perimetral. Se usa cuando la arqueta cae en un pavimento acabado y no quieres un recuadro metálico en medio.

¿Sirve la misma tapa para cables y para aguas residuales?

Mecánicamente sí, si la clase de carga es la adecuada. Funcionalmente no siempre: para saneamiento conviene una tapa estanca que corte el olor, y para cables normalmente basta con una tapa de fundición del tránsito correspondiente.

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