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Iluminación Industrial LED

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Iluminación industrial LED de fabricante: elige la luminaria correcta y baja el consumo de tu nave

En iluminación industrial los errores caros se cometen antes de abrir un catálogo, en el momento de decidir qué familia de luminaria toca. Doce metros hasta cercha con estanterías altas no piden lo mismo que un taller de cuatro metros con puestos de mecanizado, y un muelle a la intemperie no se parece a ninguno de los dos. La potencia viene después. Primero va el reparto del flujo y el sitio exacto donde queda colgado el equipo.

Esta página es el punto de partida del bloque industrial. Aquí está el criterio para escoger entre familias de iluminación led industrial y las magnitudes que hay que exigir en la ficha; el detalle de cada una vive en su propia página. Las necesidades de iluminación de una nave de paletizado alto y las de una línea de envasado se parecen poco, y esa distancia se resuelve eligiendo bien, no subiendo vatios.

Fabricamos la luminaria que vendemos, y eso pesa más a los dos años que el primer día: la referencia sigue viva cuando hay que reponer una unidad averiada, la tolerancia de tono entre tiradas está controlada y ampliar la instalación más adelante no obliga a tocar los puntos que ya estaban colgados para que el conjunto quede parejo. Como especialistas en iluminación industrial trabajamos con hasta seis años de garantía, tres de partida y la cobertura exacta atada a cada producto.

Las soluciones de iluminación que salen de aquí arrancan siempre del mismo cuestionario, y son cuatro preguntas: a qué altura se cuelga el equipo, qué nivel de lux exige la tarea que se hace debajo, qué óptica reparte ese flujo y en qué temperatura de color va a trabajar la zona. Mientras esas cuatro respuestas no estén cerradas no hay nada que dimensionar, solo una foto de catálogo.

Un mapa del bloque industrial: qué luminaria resuelve cada entorno industrial

El catálogo se ordena por cómo cae la luz, no por sectores. La campana es una fuente puntual pensada para alturas medias y altas, con el disipador arriba y la óptica intercambiable. La luminaria lineal y la pantalla estanca reparten en línea continua, que es lo que pide un pasillo entre estanterías o un local con humedad y limpieza a manguera. El foco cubre zonas concretas y todo lo que quede a la intemperie. La farola y la columna resuelven el vial interior y el patio de maniobra. Después está lo que nadie recuerda hasta que llega la inspección: emergencia y señalización.

El sitio manda más que el sector. Una nave de logística con racking de seis alturas necesita luz vertical en el frente de la estantería, no un plano horizontal impecable a ras de suelo. Una línea de envasado pide lo contrario: continuidad sobre la cinta y ninguna sombra dura de las estructuras. En el muelle de carga y descarga hay portones abiertos, tránsito de carretillas y salto térmico constante, así que el criterio se desplaza al sellado y al anclaje. Y en una cámara frigorífica el problema es el arranque en frío del equipo, no los lux.

El vocabulario del sector tampoco ayuda. Lo que un pliego llama lámparas de iluminación industrial, el instalador lo pide como luces tipo industrial y el estudio de arquitectura lo escribe como iluminación tipo industrial. En el buscador conviven además las formas cortas: alumbrado industrial LED, luces LED industrial, luminarias LED industrial, luz industrial LED. Todas apuntan al mismo material. Cuando entra una consulta de luminaria tipo industrial, la primera pregunta que devolvemos es siempre la misma: a qué altura se monta y qué se hace debajo.

Con esas dos respuestas, el tipo de luminaria se elige casi solo. Por debajo de seis metros la lineal y la estanca dan una iluminación adecuada con menos puntos de luz y menos deslumbramiento; a partir de ocho, la campana gana por concentración y por número de anclajes. Dinos esas dos cifras y te decimos qué familia pedir, en qué cantidad y con qué óptica.

Campanas industriales led, lámparas led industriales o focos led: cómo se reparte la luz en almacenes y líneas de producción

Una campana concentra todo el flujo en un punto y lo reparte con la óptica que lleve montada: 60º para pasillos estrechos entre estanterías altas, 90º como reparto general, 120º cuando hay que cubrir mucho ancho y el techo queda bajo. El ángulo de apertura decide la interdistancia entre puntos mucho más que la potencia. Dos campanas LED de idéntico vataje con óptica distinta cubren superficies que no se parecen en nada.

El formato circular con disipador de aletas es la campana UFO, y domina en nave por razones prácticas: pesa poco para lo que entrega y se cuelga de un solo punto. En los almacenes con pasillos largos y estrechos manda la óptica antes que el vataje, y el accesorio adecuado mueve la aguja más que subir un escalón de potencia.

Las versiones de más vatios de la campana LED UFO, con óptica cerrada, ofrecen una iluminación brillante justo debajo del punto de luz y dejan el pasillo contiguo a media luz si nadie ha calculado la separación. Por eso este equipo no se compra de uno en uno: se compra en malla. La iluminación uniforme no sale de la luminaria, sale de la distancia entre puntos y de la altura de montaje.

La lineal y la estanca trabajan al revés. Reparten el flujo luminoso a lo largo de una línea continua, así que el resultado es más plano y más cómodo para la vista en alturas medias. Es lo que pide un taller con bancos de trabajo, un pasillo de picking a cinco metros o un garaje con plazas marcadas. Las luces LED industriales de trazado lineal son además la sustitución directa cuando hay fluorescencia antigua que retirar: mismo recorrido, misma fijación, una fracción del consumo.

Los focos LED cubren el tercer caso, el de la zona concreta. Un frente de descarga, una máquina que necesita más lux que el resto de la planta, una fachada, un patio de maniobra. Se montan orientables, de modo que el apunte se corrige en obra sin rehacer nada. Las luminarias industriales LED de este grupo se eligen por altura del punto de luz y por lo que hay que ver, nunca por metros cuadrados de suelo. Si dudas entre dos familias, encarga una unidad de prueba, móntala en la zona real y cierra el pedido grande con el dato delante.

Del lumen al vatio: cómo se dimensiona la iluminación para naves industriales y qué cambia entre 150w y 200w

El vatio no dice nada por sí solo. Lo que se compra es flujo entregado y lo que se compara son lm/W: la gama de campanas rinde entre 160 y 200, y con esa eficacia un equipo de 100 W cubre lo que antes pedía casi el doble de potencia contratada. En una instalación completa esa diferencia se multiplica por el número de puntos colgados, y de ahí sale el cálculo que hay que poner sobre la mesa de dirección cuando se pide la inversión.

El cálculo empieza por el lux exigido en el plano de trabajo y por la altura hasta el punto de luz. Una zona de tránsito y paletizado se mueve en niveles bajos; un puesto de montaje fino o una mesa de inspección piden bastante más, y una zona de mecanizado con piezas en movimiento añade un requisito de uniformidad que no aparece en ninguna ficha comercial. Con el nivel objetivo, la altura y el ángulo salen el número de puntos y su separación. A partir de ahí ya se puede pedir material.

Entre 150 W y 200 W la diferencia no es un 33 % más de luz en el suelo: es altura de montaje. Por encima de diez metros el LED de alta potencia deja de ser un capricho y pasa a ser la única forma de sostener el nivel sin llenar la cubierta de anclajes. Por debajo de esa cota, subir vatios solo sirve para deslumbrar y para pagar de más. Una nave industrial resuelta con más puntos de menos potencia suele ganar en continuidad y gana siempre en mantenimiento.

Buena parte de la gama se fabrica multipotencia, con un selector que fija la salida en el momento del montaje, y con CCT conmutable de tres tonos. Eso resuelve dos cosas a la vez: las diferentes potencias dejan de ocupar referencias distintas en la estantería, y el ajuste fino se hace en obra, con el luxómetro en la mano.

La alta eficiencia energética se pierde con una facilidad tonta. Una óptica mal elegida manda el flujo donde no hay nadie, una cubierta sucia se come su parte y una malla demasiado abierta obliga a subir vatios para tapar los valles. La luz LED industrial rinde lo que promete la ficha solo cuando el reparto está calculado. Da de alta la cuenta de empresa antes de pedir el cálculo: con ella el mismo material sale a tarifa de mayorista y con descuento por volumen.

Driver, ip65, ip67 y versión regulable: lo que hay que mirar en la ficha de una lámpara industrial

El driver decide la vida del equipo mucho más que el propio chip. Es el componente que trabaja a temperatura alta, encerrado en una carcasa, con la red de aquí y sus picos. Por eso se declara en la ficha: drivers Philips Xitanium o Sosen, chip OSRAM, Bridgelux o Lumileds según la serie. Un LED de alta calidad gobernado por una fuente anónima dura lo que dure esa fuente, y entonces no se sustituye una pieza: se sustituye el equipo entero y hay que volver a subir a la altura.

El grado de protección es la segunda línea que hay que leer entera. Las dos cifras del IP (del inglés ingress protection) no van juntas por casualidad: la primera es sólidos, la segunda es agua. Un cuerpo cerrado al polvo y protegido frente a chorros cubre la nave, el garaje y el muelle. Cuando hay limpieza a presión, cámara frigorífica o intemperie permanente el listón sube, y entran también los materiales resistentes al impacto y al ciclo térmico: aluminio inyectado con disipador, cristal templado, junta de silicona continua, prensaestopas que cierre de verdad. En condiciones extremas el fallo llega siempre por la junta o por el paso de cable, nunca por el diodo.

La ficha debe declarar además las condiciones de uso: rango de temperatura ambiente admitido, posición de montaje y ventilación mínima alrededor del disipador. Un equipo pensado para nave abierta metido en un hueco sin aire pierde flujo y cobertura a la vez. Si la zona está clasificada como ATEX el criterio deja de ser fotométrico y pasa a ser de certificación, y eso lo fija la clasificación de la zona.

La temperatura de color se elige por tarea, no por gusto. Neutro para trabajo general, más frío solo cuando hay inspección visual o control de color de por medio, cálido reservado a zonas de estancia y atención. Al lado va el IRC: por debajo de 80, una pieza pintada o una etiqueta se ven falsas, y en control de calidad eso acaba costando dinero.

Queda el control, que se decide antes de comprar y no después. Un equipo con entrada 1-10V admite atenuación desde un potenciómetro de pared o desde una central de gestión; el que no la monta no la acepta más adelante. En una luminaria industrial LED de nave, mantener un fondo bajo y llevarla al máximo únicamente mientras hay tránsito por debajo cambia por completo el gasto del turno de noche. A eso se le suman el sensor radar con conector Zhaga, que se acopla al zócalo normalizado sin abrir el cuerpo, y la controladora Zigbee para agrupar zonas. Calidad y durabilidad, en esta gama, no son adjetivos: son el driver declarado, el grado IP, el material del cuerpo y una cobertura que llega hasta seis años según la referencia.

Ahorro energético y tecnología led: qué significan las 50.000 horas y dónde se nota en la factura

Esas horas no son horas hasta que el equipo se apaga. Son horas hasta que el flujo cae a un porcentaje del valor inicial en un porcentaje de las unidades, y sin ese segundo dato la cifra no significa nada. Un equipo que a mitad de recorrido ha perdido un tercio de su salida sigue encendido y ya no cumple el nivel del plano. Por eso la larga vida útil solo vale como argumento cuando va acompañada del criterio de degradación.

Leído así, la vida útil promedio de una lámpara LED de nave dibuja un horizonte distinto al del halogenuro que sustituye: una vida útil mucho más larga, sí, pero sobre todo una caída lenta y previsible en lugar de un apagón a mitad de turno.

Donde primero se nota es en la potencia contratada. Un turno de doce horas, seis días por semana, multiplica cualquier diferencia por miles de horas al año. El bajo consumo energético de una instalación bien dimensionada no viene solo de cambiar la fuente de luz: viene de poner los puntos donde hacen falta y de apagar lo que nadie está usando. Ahí la atenuación por zonas y los detectores de presencia aportan más que un escalón de eficacia.

El segundo capítulo es el mantenimiento, y suele ser el que convence a quien firma. En una nave alta, los costes de mantenimiento no los marca el importe del material: los marcan la plataforma elevadora, el operario que sube y la línea que se detiene mientras dura la intervención. Pasar de una sustitución cada temporada a una revisión programada cada varios años mueve el presupuesto anual más que la propia factura de la luz.

Las soluciones eficientes se miden en lm/W entregados al plano de trabajo, no en vatios instalados. Y la mayor eficiencia energética arrastra una consecuencia que ya no es solo económica: menos potencia contratada, menos generación detrás y una huella de carbono más baja en el cómputo del centro. Cuando la propiedad pide justificar la inversión, el argumento no es una promesa: son las facturas de energía de los doce meses anteriores puestas al lado del cálculo nuevo.

Fuera de la nave industrial: proyectores led, led exterior y la iluminación comercial de las zonas de venta y oficinas

Fuera manda el material antes que el vataje: carcasa de aluminio inyectado, cristal templado, junta continua y un disipador que mantenga la unión del chip en temperatura. Los focos LED de exterior se piden por altura del punto de luz y por óptica, y la trampa habitual es montar un ángulo abierto a diez metros, con la mitad del flujo cayendo en la parcela vecina.

Para el vial y el aparcamiento cambia la familia. Las farolas LED y las columnas se calculan por interdistancia y por clase de vía, con óptica asimétrica orientada a la calzada para no lanzar flujo al cielo. En recintos sin acometida, la farola solar y las balizas de pica resuelven el mismo trazado con la variable puesta en la captación: orientación de la placa, horas de sol de la zona y detección de presencia para reservar autonomía.

Casi ninguna nave es solo nave. Hay recepción, sala de reuniones, un despacho de administración y muchas veces una zona de venta pegada al almacén. Ahí el material es otro: panel, downlight, plafón y carril de acentuación. En un puesto con pantalla el enemigo es el deslumbramiento, así que el dato que hay que exigir es un UGR bajo; un panel que reparte mal reduce la fatiga visual sobre el papel y la multiplica en la práctica. En la zona de venta el criterio se invierte y pasa a mandar el IRC alto sobre el género, porque la mercancía se vende por cómo se ve su color bajo esa luz. Las luces industriales LED de la planta contigua no sirven para el escaparate ni al revés.

Para las pequeñas empresas que tienen taller, tienda y oficina en el mismo edificio, lo práctico es cerrar las tres zonas en un solo pedido y con un solo interlocutor, y dejar fijadas las referencias para reponer después sin volver a elegir.

Proyectos de iluminación con criterio profesional: del cálculo lumínico a la instalación y mantenimiento de cada equipo colgado

La iluminación profesional empieza en un cálculo bien hecho, y ese cálculo se apoya en el plano y en tres preguntas: qué se hace en cada zona, a qué altura se puede anclar y cuántas horas al día está encendido. Con la superficie, las alturas y el uso previsto devolvemos una propuesta con potencia, cantidad y disposición de los puntos. Dedicar media hora al cálculo antes de dar por cerrado el pedido ahorra las dos facturas que aparecen juntas cuando se dimensiona a ojo: la del material que no cumple y la de montar otra vez la plataforma para corregir lo que ya estaba puesto.

El montaje condiciona más de lo que parece. La facilidad de instalación de un equipo con enganche de un solo punto y conexión rápida no es un detalle comercial: es la diferencia entre resolver una planta en un día o en tres, con la plataforma alquilada corriendo. Las lámparas para iluminación industrial se sustituyen además en caliente en muchos casos, aprovechando el trazado y los anclajes existentes, y eso permite hacer la nave por fases sin parar la producción.

Un sistema de iluminación industrial no termina en la luminaria. Los sistemas de iluminación LED con control por zonas, detectores de presencia y atenuación 1-10V son los que sostienen el gasto bajo en el tiempo, porque el usuario final no apaga nada a mano. En una planta grande, separar tránsito, trabajo y zonas de estantería y dar a cada una su horario y su nivel es lo que distingue una instalación eficiente de una instalación con muchos vatios buenos mal gestionados.

Del mantenimiento conviene hablar antes, no después. Cuando hay ochenta equipos colgados y se funden tres, el coste lo decide una sola cosa: si la referencia sigue existiendo. Fabricamos los productos de iluminación LED que vendemos, así que lo que sube a sustituir es otra vez la misma campana LED industrial: idéntica apertura, idéntico blanco y ningún parche visible en la fila.

Queda la parte administrativa, que en una instalación entera conviene tener resuelta antes que el material. La tarifa profesional se pide enviando el formulario de registro junto con la documentación de la sociedad o del alta de autónomo a comercial@factorled.com, y merece la pena hacerlo con margen: es lo que abre los descuentos por volumen y el catálogo editado con tu logo y tus datos para presentar la propuesta al cliente final. Los pagos aplazados hasta 60 días existen, pero van a estudio, caso por caso y nunca por defecto, así que una obra cuyo calendario dependa de ese aplazamiento hay que plantearla al dar de alta la cuenta y no la semana de la entrega. Cuando el material viaja directo a la obra, además, el paquete puede salir sin remitente a la vista.

Lo que más preguntan los instaladores sobre iluminación led, potencia y formato ufo

¿A partir de qué altura deja de compensar la lineal y empieza a compensar la campana?

La franja de decisión está entre seis y ocho metros, y dentro de ella no manda la altura sola. Con pasillos anchos y cubierta despejada, las campanas industriales LED ganan ya desde los seis: menos puntos, menos anclajes y menos metros de canalización. Con estructuras colgando, puente grúa o pasillos estrechos entre estanterías, la lineal aguanta más arriba porque reparte a lo largo del pasillo en vez de crear un cono. Mándanos las alturas y el ancho de pasillo y te devolvemos las dos opciones con el número de puntos de cada una.

¿Se pueden sustituir las lámparas de descarga sin rehacer la instalación eléctrica?

Casi siempre sí, aprovechando el anclaje que ya existe y la línea que ya está tirada. Lo que hay que revisar antes es el equipo auxiliar antiguo, que se retira, y la sección del cable, que suele quedar sobrada porque la potencia nueva es una fracción de la anterior. Si vas a añadir control por zonas o detectores, decídelo en ese momento: un equipo con entrada 1-10V lo admite de fábrica y uno sin ella obliga a volver a subir con la plataforma.

¿Qué ocurre si falla una unidad a doce metros de altura y dentro de garantía?

El trámite empieza en el área de cliente con una solicitud de RMA: no hace falta llamar y tampoco conviene mover la unidad mientras esa solicitud no figure aprobada. La ventaja de fabricar la gama asoma justo aquí, años después del montaje, porque la luminaria LED industrial que baja se cambia por su gemela, mismo código, misma apertura, mismo blanco, y el resto de la fila se queda como estaba. Según cuál sea el producto, esa cobertura parte de tres años y se estira hasta seis. Cuando el bulto aparece golpeado en la descarga, déjalo escrito en el albarán antes de firmarlo; si el desperfecto se ve al retirar el embalaje, tienes 24 horas para avisarnos.

¿Qué plazo maneja una entrega para toda la nave y cómo se calcula el transporte?

Para península hay que contar entre 24 y 48 horas laborables. Baleares y Portugal se van a 48-72 horas. Canarias, Ceuta y Melilla necesitan de cinco a siete días laborables porque de por medio está la gestión del DUA, y siempre hay contacto previo antes de expedir. Al resto de Europa la mercancía llega en un margen de tres a seis días laborables. Ese transporte lo cierra el propio carrito a partir del peso, el volumen y la zona, y lo deja a la vista antes de confirmar el pago: un palé de columnas no ocupa en el camión lo que una caja de focos. Con la salida del pedido llega un correo con el número de seguimiento, útil para cuadrar cada entrega con su fase cuando la obra va por tramos.

¿Compensa el detector de presencia o complica la obra sin necesidad?

Depende del patrón de uso. En una zona de paso ocupada dos horas de las doce del turno, el radar con conector Zhaga se paga solo: encaja en el zócalo normalizado de la campana industrial sin abrir el cuerpo y sin llevar un cable más hasta el cuadro. En una línea que trabaja a pleno rendimiento todo el turno aporta poco, y ahí conviene la atenuación por zonas. Cuéntanos cómo se usa cada área y te decimos dónde ponerlo y dónde no.

El plano es lo primero. Envíalo a comercial@factorled.com con las alturas anotadas y el uso de cada zona, o cuéntanoslo por teléfono: el 91 805 67 67 y el 654 777 000 atienden de 8:00 a 16:00, de lunes a viernes. Devolvemos el cálculo con potencia, cantidad y disposición de los puntos antes de que confirmes nada.

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