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Campana High Bay 150W

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Campana high bay 150W IP65: la potencia que cuadra en la mayoría de almacenes

Hay un escalón de potencia que resuelve más proyectos que ningún otro, y es este. Una campana industrial bien dimensionada reparte luz de sobra sin obligar a duplicar puntos de suspensión y se mueve en un consumo que la instalación existente suele admitir sin rehacer el cuadro.

Lo que se compra aquí no es un vatiaje. Es flujo colocado donde trabaja la gente. Una campana LED industrial de esta potencia trabaja con una eficacia declarada de hasta 180 lúmenes por vatio medidos con el equipo completo, de modo que la cuenta de flujo la haces tú multiplicando por los vatios, con cuerpo de aletas, óptica intercambiable y grado de protección IP65 en todas las versiones. Cubre una plataforma logística, un taller mecánico, un centro de preparación de pedidos o un pabellón deportivo de altura media.

Tres preguntas deciden esta compra y ninguna es el vatio: cuánta luz da, cuántas unidades hacen falta y cuánto va a durar. La tercera es la que más dinero mueve a diez años vista, porque una vida útil larga depende de que la electrónica y el cuerpo aguanten la temperatura de trabajo, no de que el diodo sea bueno. Las dos primeras las cerramos nosotros sobre plano: pásanos superficie y cota libre a comercial@factorled.com y te devolvemos el número de equipos con su óptica antes de que hagas el pedido.

Multiplica los lúmenes por vatio de la ficha por la potencia y compara ahí: pide la high bay LED por flujo entregado y no por el vatio de la caja

Esas dos cifras son las que más se teclean cuando alguien busca alumbrado de altura, y funcionan como referencia mental: por debajo de 10.000 el equipo se queda en material de taller pequeño, y a partir de 20.000 ya estamos hablando de otra liga. La de 150W se sitúa claramente por encima de ese segundo listón: con una eficacia de 180 unidades de flujo por vatio, entrega en torno a un 35 % más de lo que marca el extremo alto de esa horquilla.

El vatio es una etiqueta de consumo, no de resultado. Dos equipos de la misma potencia pueden llevarse veinte puntos porcentuales de diferencia en eficiencia según los diodos, la electrónica y lo bien que evacúen el calor, y eso se ve en el luxómetro el primer día. La comparación entre potencias se hace con el flujo de salida delante, nunca con la caja.

Frente a la 100W de la gama, esta potencia aporta en torno a un tercio más de flujo por punto. Eso no significa que sea siempre mejor: significa que permite separar más los equipos y bajar el número de puntos de una malla, con menos cableado y menos horas de plataforma elevadora. La 200W, ya en el terreno de la alta potencia, se reserva para cuando el proceso exige mucha luz sobre un área reducida.

Queda la depreciación, que decide más de lo que parece. Un equipo que arranca fuerte y pierde flujo deprisa obliga a sobredimensionar el proyecto desde el principio. Cuando la cantidad de luz declarada se mantiene estable, no hay que pagar equipos de sobra para compensar lo que se va a perder. Pide la ficha de la referencia y compara el flujo declarado del equipo completo con su consumo real: con esos dos renglones delante, la decisión entre escalones se toma en cinco minutos.

Quince equipos o veintidós: la campana para grandes alturas 150W IP65 con 120° en planta media y óptica cerrada cuando el techo sube

Respuesta corta: con esta potencia, la óptica ancha trabaja bien en planta media y da una iluminación uniforme sin bandas oscuras entre puntos. A medida que el punto de luz gana altura hay que ir cerrando el haz, porque lo que sale abierto desde muy arriba llega diluido al suelo y se escapa contra las paredes.

De ahí salen las tres opciones que se piden en el pedido: la óptica abierta para superficie diáfana de estanterías y tránsito de carretillas, la de 90° para la franja intermedia, y el reflector de 60° cuando hay que hacer bajar el flujo por una calle estrecha entre racks. El reflector se acopla al cuerpo sin abrir la campana, así que también sirve para corregir una zona concreta de una instalación ya montada.

El ángulo no es un detalle de ficha: es lo que decide si el proyecto necesita quince equipos o veintidós. Con óptica ancha se separan más; con óptica cerrada se gana penetración pero hay que acercarlos. Ese es el renglón donde de verdad se mueve el importe del pedido, mucho antes que el vatio.

Queda el asunto del deslumbramiento, que en altura se ignora demasiado y luego aparece en las quejas. Un equipo situado a poca altura y con óptica ancha mete el foco directamente en el campo visual de quien conduce una transpaleta; ahí conviene subirlo, cerrar el haz o pasar a otro formato de luminarias LED. El difusor opalino ayuda, aunque cuesta algo de flujo.

El punto de montaje tiene que quedar accesible con plataforma: al equipo al que no se llega no lo limpia nadie, y el polvo en las aletas sube la temperatura de trabajo. Si no tienes claro qué óptica pedir, dinos a qué cota va a quedar el cáncamo y lo resolvemos antes de que salga la expedición.

Descuenta tres zonas antes de sumar unidades para tu nave: iluminación pareja en almacenes y naves industriales, y dónde entra un proyector LED

El número de equipos no sale de los metros cuadrados, sale de la cota que quieres tener en el plano de trabajo. La aproximación rápida cabe en una línea: multiplica los lux que necesitas por la superficie, súmale un margen por pérdidas de reflexión y por envejecimiento del conjunto, y divide entre el flujo de cada equipo. Ese número sirve para presupuestar, no para montar: el reparto lumínico fino depende de la altura, del color de las paredes, de la altura de la estantería y de por dónde caen los pasillos.

En espacios industriales y comerciales de gran volumen, la campana resuelve el cuerpo central del edificio y deja fuera tres zonas que hay que descontar antes de sumar unidades: las oficinas y las salas de control, que se resuelven con paneles LED porque ahí manda el criterio de pantallas y no el flujo; el muelle y el patio de maniobras, donde lo que entra es un equipo orientable de haz asimétrico; y los pasillos técnicos y los vestuarios, que van con estancas. Descontarlas es lo que evita pedir de más y quedarse con equipos parados en la estantería.

En grandes superficies de logística, con doce mil metros o más, el criterio se desplaza al mantenimiento: un parque de equipos idénticos permite tener repuesto en estantería y sustituir sin tener que igualar tonos años después. Por eso la iluminación LED de una planta grande se compra pensando en la segunda fase antes de montar la primera, y por eso importa que la gama sea de producción propia y se mantenga viva.

Mándanos el plano con la superficie, la cota libre, la altura de la estantería y qué se hace en cada zona, y lo devolvemos con la potencia, la óptica y la retícula ya resueltas. Cuesta bastante menos cerrarlo sobre el papel que descubrir la cota real con todo ya arriba.

Del halogenuro metálico a la LED: el ahorro que deja el cambio y la etiqueta energética que zanja la discusión de vatios

Durante décadas el estándar de altura fue el halogenuro metálico de 400 W, y todavía queda mucho en servicio. Con su equipo auxiliar consume del orden de 440 W reales, tarda varios minutos en dar todo su flujo y, si se va la tensión un segundo, no vuelve a encender hasta que se enfría. La eficiencia energética de esta gama parte de ahí: sustituir uno de esos por un equipo LED de esta potencia recorta en torno a dos tercios la potencia instalada por punto de luz.

La cuenta no termina en la potencia. Un equipo de descarga pierde flujo deprisa y a mitad de su vida entrega bastante menos de lo que ponía en la caja. Súmale el reemplazo del tubo, el arrancador y el condensador, más las horas de plataforma elevadora de cada intervención: el coste de mantener alumbrado convencional en altura casi nunca entra en la comparativa inicial y suele ser la partida que decide la inversión.

El consumo de energía también cambia de forma. La descarga funciona a todo o nada durante todo el turno; con LED puedes bajar el flujo cuando no hay actividad y subirlo solo donde entra una carretilla, con lo que la lectura del contador se separa todavía más de la simple división de vatios.

La etiqueta energética es el atajo para no discutir de vatios. Ordena los equipos por eficacia en una escala de la A a la G, así que dos productos de la misma potencia con distinta clase no dan la misma luz. Al comparar presupuestos, pide la clase de esa escala junto al flujo declarado y la temperatura de color. Con esos tres datos en la mano, dos ofertas se ponen una al lado de otra sin necesidad de creerse nada. Nosotros los publicamos en la ficha de cada referencia, y si quieres verlos sobre la instalación real, encarga una unidad de prueba antes de cerrar el parque entero.

Regulable, con sensor o con CCT conmutable: qué versión de la campana high bay 150W pedir

La versión regulable lleva electrónica preparada para 1-10V. Es una señal analógica, así que sirve tanto un mando de pared con potenciómetro como una integración en la gestión técnica del edificio, y permite dejar un nivel de fondo bajo mientras el turno está parado. Esto se decide antes de comprar, nunca después: la electrónica fija no admite regulación, y tirar la línea de control cuando ya están todos colgados se paga en horas de plataforma.

Para automatizarlo sin obra, la vía es el detector de movimiento por radar con conector Zhaga: va enchufado al zócalo normalizado que estos equipos llevan en la parte de arriba, se alimenta del propio aparato y ve igual a un operario con ropa de frío que a una carretilla. Se añade sin abrir el cuerpo del equipo y sin volver al cuadro eléctrico, así que se monta con la producción en marcha y se puede pedir más adelante.

La tercera versión es la de CCT conmutable: tres temperaturas seleccionables en el propio equipo. Resuelve dos problemas que no tienen nada que ver entre sí. Al instalar, deja ajustar el tono en el sitio, con lo que la zona de taller y la de oficinas se cubren con el mismo material. Y para quien guarda repuesto, evita triplicar existencias por tonalidad: una referencia sirve para los tres casos, y ahí es donde la gama se vuelve versátil si gestionas varias instalaciones a la vez.

Los accesorios conviven con las tres versiones: reflector de 60°, mando a distancia para los modelos que lo admiten y controladora para agrupar zonas. Si el proyecto es sencillo y solo quieres bajar el flujo de fondo por la noche, con un regulador de pared en la línea de control ya vas servido. Dinos qué versión quieres y entra en el mismo pedido que los equipos: decidirlo ahora no mueve el plazo de entrega, decidirlo con todo ya arriba sí.

Blanco frío o neutro: 4000K para la jornada larga y 6000K o 6500K solo donde se inspecciona, en las luces LED de una planta

El neutro es el tono que mejor funciona en la mayor parte del alumbrado de altura. No cansa en jornada larga, respeta los colores de embalajes y etiquetas, y no deja esa sensación de quirófano que sí aparece más arriba en la escala.

Los dos tonos fríos tiran a azul y se reservan para trabajo de precisión: control visual de piezas, inspección de acabados, mecanizado fino. Dan sensación de más luz con la misma cifra de flujo, aunque esa sensación no siempre se traduce en más lux medidos, y en turnos largos resultan más fatigosos.

3000K, el cálido, no pinta nada en una planta de producción, pero sí en la zona comercial de un concesionario o en una tienda de gran formato con estructura vista. El error caro es mezclar tonos en el mismo espacio: dos temperaturas distintas en la misma superficie cantan nada más entrar por la puerta, y ya no hay manera de disimularlo.

Y el IRC, que casi nadie mira. Para mover palés da igual quedarse en 80; en control de color, textil o alimentación hay que subir a 90, porque ahí el tono de la mercancía forma parte del trabajo. Si vas a cubrir zonas con exigencias distintas, pide la versión de tono conmutable y cierra el tono cuando la tengas en su sitio.

Driver Philips y disipación térmica: las dos partidas que no se ven en la foto y sostienen los 180 lm/W de una lámpara LED de fábrica

Esa cifra no sale del diodo, sale del conjunto. El chip que montamos es OSRAM SMD 3030, Bridgelux o Lumileds según la serie, y la electrónica que lo alimenta es Xitanium o Sosen. Esos nombres están en la ficha por un motivo práctico: tienen documentación pública y recambio identificable, así que una avería se localiza y se sustituye la pieza en lugar de bajar el equipo entero.

El cuerpo es de aluminio con aletas, y ahí se juega la partida: un disipador corto no se nota el primer día, se nota en el tercer verano. Lo práctico para quien compra es que ese renglón no sale en ninguna foto de catálogo, así que se pide expresamente, junto al flujo declarado del equipo completo. Un equipo bien resuelto en térmica sale duradero sin componentes exóticos, y en esta potencia es justo lo que separa dos presupuestos que sobre el papel parecen el mismo.

El sellado va en la misma línea. El IP que declara la ficha describe qué aguanta el conjunto, y el nuestro resiste al polvo y al agua proyectada, que es el escenario real de una planta con tráfico de carretillas, serrín en suspensión o limpieza con manguera en zonas de paso. La junta y el prensaestopas son los que fallan cuando algo falla, casi nunca la óptica.

Junta las tres cosas, un diodo de buen rendimiento, electrónica estable y un cuerpo que evacúa el calor de verdad, y sale una eficacia de 180 lúmenes por vatio sostenida en el tiempo, no un pico de catálogo medido a temperatura ambiente. Esa es la diferencia entre un dato de ensayo y un dato de trabajo, y es también de donde sale la fiabilidad con la que respondemos del producto durante años.

La tecnología LED en altura lleva años sin sobresaltos, y ahí está la trampa de las comparativas baratas: el diodo es prácticamente el mismo para todo el mercado, así que quien recorta lo hace en la electrónica y en el metal del cuerpo, que son las dos partidas que no se ven en una foto. El conjunto lo producimos nosotros, así que esos dos renglones vienen escritos en la ficha y la misma referencia sigue viva cuando toque reponer una unidad dentro de unos años. Pídenos la documentación técnica de la serie y tenla delante cuando cierres cantidades: es el dato que sostiene el pedido.

Antes de cerrar cantidades de LED high bay: años de garantía, accesorios y plazos

¿Cuántos años está cubierto el equipo y qué hace falta para mantener la cobertura?

La garantía cubre hasta seis años en función de la referencia, y se queda en tres para el grueso de la gama. Lo que la sostiene es una instalación correcta: respetar la cota de suspensión, no encerrar el cuerpo donde no pueda evacuar calor y alimentar dentro de la tensión declarada. Con el número de pedido y la referencia, la tramitación se abre desde tu área de cliente sin llamar por teléfono.

¿Puedo añadir el detector o el reflector después de montar los equipos?

Sí, y es lo habitual. El reflector de 60° se acopla al cuerpo y el detector radar se enchufa en el zócalo Zhaga de la parte superior, ambos sin abrir el equipo. Lo único que no se puede añadir a posteriori es la regulación: si prevés controlar el flujo más adelante, pide desde el principio la versión preparada para 1-10V, aunque de momento la dejes trabajando al cien por cien.

¿En cuánto tiempo llega el pedido y cómo se calculan los portes?

Los plazos van por zonas, y el que te toca lo enseña la web al confirmar el pedido. La península es la entrega más ágil; Baleares y Portugal se sirven algo después, y para Canarias, Ceuta y Melilla el envío lleva gestión de DUA, así que te llamamos antes de expedirlo. Los portes van aparte del producto: se calculan al montar el pedido según lo que pesa, lo que ocupa y adónde va, y los tienes delante en pantalla antes de confirmar el pago. Cuando la mercancía sale de nuestras instalaciones recibes un correo con el número de seguimiento, y el pedido lo sigues online desde tu cuenta.

¿Aguanta la campana high bay 150W una cámara frigorífica o un taller con humedad?

Para entornos húmedos, lavaderos, zonas de baldeo, cámaras con condensación, la exigencia mínima es IP65 o superior, y esta gama la cumple. En frío negativo lo que hay que revisar no es el sellado sino el arranque de la electrónica; dinos la temperatura de trabajo de la cámara antes de cerrar el pedido y te confirmamos la versión. Ahí la limpieza periódica de las aletas deja de ser un consejo y pasa a ser mantenimiento.

¿Hay condiciones distintas si compro varias unidades?

Sí. Con la cuenta profesional activa compras a precio de mayorista, con descuentos por volumen que se aplican solos sobre la tarifa y sin pedir presupuesto pieza a pieza. A eso se le suman tres cosas que aprovecha mucho quien revende: el listado editado con tu logotipo y tus datos para entregárselo a tu cliente, la expedición sin que asomen nuestros datos de remitente y el dropshipping con la gama integrada en tu web y actualización diaria de existencias. Existe también una línea de crédito con aplazamiento del pago, siempre a estudio y con aprobación caso por caso. Para darte de alta hace falta el formulario de registro junto a la documentación de sociedad o de autónomo, y se envía a comercial@factorled.com.

Tienes dos líneas abiertas: el 654 777 000 y, si prefieres fijo, el 91 805 67 67, además del chat de la web. Danos superficie, cota libre y lo que se hace en cada zona, y con el plano delante cerramos en una llamada cuántas campanas high bay 150W necesitas y con qué óptica.

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