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Iluminación almacén: la iluminación LED que fabricamos para iluminar almacenes logísticos en pasillos altos, picking y cámara fría

Un pedido de iluminación almacén no se parece a uno de oficina. En una nave logística lo que hay que cubrir casi nunca es la planta entera: es un pasillo de dos o tres metros de ancho, encajonado entre dos paredes de mercancía que suben ocho o doce metros y que absorben todo lo que no vaya dirigido hacia abajo. Mueve la estantería medio metro y el reparto entero deja de servir, y con él el número de equipos que habías presupuestado.

Fabricamos la luminaria que montamos, y eso cambia la conversación desde el primer minuto. Cuando hablamos de iluminación para almacenes no estamos escogiendo lo menos malo de un catálogo ajeno: ajustamos potencia, apertura del haz y temperatura de color al hueco real que hay entre tus estanterías. Los requisitos de iluminación de una plataforma de expedición y los de una cámara a menos dieciocho grados no se parecen en nada, y montar la misma referencia en las dos sale caro dos veces.

Hay tres planos que se miden por separado y que casi nadie separa. El suelo del pasillo, por donde circula la máquina. La vertical de la mercancía, que es donde están las etiquetas. Y el puesto donde se prepara el bulto, que es donde hay lectura de cerca. El primero se resuelve con reparto, el segundo con dirección del haz y el tercero con nivel. Una instalación que solo cuida el primero acaba con gente subiendo el móvil a la altura de la etiqueta para leer una referencia.

A partir de ahí es aritmética: altura de montaje, ancho de pasillo, reflectancia de la mercancía y horas de funcionamiento al año. Manda esos cuatro datos y el plano a comercial@factorled.com: la respuesta sale con el reparto de puntos, la potencia, la apertura y la temperatura de color de cada área. Sin ellos lo que sale es un número de equipos puesto a ojo, y ese número se paga dos veces: en el pedido y en la plataforma elevadora que hay que volver a contratar para corregirlo.

El ancho de la calle manda más que la potencia: buena iluminación en almacenes de estantería alta

El ancho del pasillo y la altura de la nave deciden casi todo lo demás. En un pasillo convencional de tres metros y medio, con la estantería a seis, la línea de equipos va sobre el eje y con reparto ancho. En un pasillo de metro ochenta servido por retráctil, ese mismo reparto ancho tira medio flujo contra la mercancía de los lados y deja el suelo por debajo de lo que exige la circulación.

Dependiendo de la altura de montaje cambia la potencia, pero cambia mucho más el reparto. A seis metros, una fila cada cuatro o cinco cubre el recorrido sin escalones. A doce metros, con esa misma separación, aparecen huecos flojos justo a media distancia entre punto y punto. Es el defecto que se ve nada más entrar: una línea que cubre el pasillo por el centro y deja partes del mismo con sombras que el ojo interpreta como obstáculos.

El nivel de iluminación no se mide en el techo. Se mide donde está la gente y donde está la carga. La cantidad de luz que llega abajo es lo que decide si un operario ve un palé desplazado, una horquilla fuera de sitio o una mancha de aceite antes de pisarla. Ahí la iluminación del almacén deja de ser una partida de obra y pasa a ser prevención: la uniformidad es lo que ayuda a evitar accidentes, bastante más que el total de vatios instalados.

Y la uniformidad es justo lo que se sacrifica cuando se separan filas para gastar menos unidades. La relación entre el punto más flojo del pasillo y la media es un dato que casi nunca aparece en la oferta y que explica por qué dos instalaciones con el mismo consumo se perciben de forma tan distinta. Un pasillo con la media correcta y un mínimo hundido a mitad de recorrido se percibe como oscuro aunque el cálculo cuadre.

Las luminarias que aguantan este escenario tienen dos cosas en común. Disipan bien, porque en la parte alta de una nave hay bastantes más grados que a nivel del suelo y el calor es lo que se come la vida útil del driver. Y permiten cambiar el reparto sin cambiar el equipo entero, que es lo que salva el día cuando la propiedad decide reordenar las calles. Las dos cosas van de serie en la gama que fabricamos, y eso es lo que permite reponer años después con la misma referencia y no con una parecida que cante desde el suelo. Pide la ficha técnica a comercial@factorled.com antes de cerrar cantidades.

Ópticas estrechas y tecnología LED: bajar la luz al suelo del pasillo sin dejarla en el techo

Un pasillo estrecho pide haz cerrado. Con 120º de apertura la luz sale hacia los lados, choca contra la mercancía de las dos primeras alturas y se agota antes de llegar abajo. Con 60º baja recta y llega al suelo con fuerza. El mismo equipo, con la misma potencia y a la misma altura, cambia por completo de resultado según se monte con un mayor o menor ángulo de apertura.

En campanas industriales trabajamos con 60º, 90º y 120º, y el reflector de 60º se acopla y se retira sobre la propia carcasa. Eso deja resolver la zona diáfana con reparto ancho y cerrar el haz en las calles de estantería sin comprar dos referencias distintas. Una campana LED con el reflector puesto deja en el suelo del pasillo lo que en abierto se quedaría repartido por los laterales de la carga. Para alumbrar un pasillo de doce metros de alto no hace falta más potencia: hace falta más dirección.

El otro formato que encaja aquí es la luminaria LED lineal montada en línea continua sobre el eje. Reparte mejor a lo largo, no deja escalones entre punto y punto y en techos bajos evita el efecto de foco puntual sobre la carga. La contrapartida es que cada tramo queda atado a la estantería: si mañana mueves la calle, la línea deja de estar centrada y hay que recolocar.

Debajo de la fotometría está la construcción, que es la parte que decide si a los tres años el equipo sigue dando lo mismo. Cuerpo de aluminio con disipador y cierre IP65. En una nave de estanterías hay polvo en suspensión, hay limpieza a presión en las áreas de alimentación y hay humedad en las antecámaras, y todo eso entra por donde puede. Cuando la mercancía va envuelta en film o el suelo está pulido aparece otro efecto: la luz tiene que ser difuminada o el brillo vuelve directo a los ojos del operario.

Una correcta iluminación de pasillo se consigue antes cerrando el haz que sumando unidades. Por eso no se dimensiona por vatios, sino por lúmenes útiles que caen dentro del pasillo, que es una cifra bastante más pequeña que la de la ficha. El resto lo pone el tipo de luminaria elegido y la temperatura de color, que es la siguiente decisión y la que más discusiones genera en obra. Si la apertura no queda clara sobre plano, encarga una unidad de prueba y móntala en la calle más comprometida: se resuelve en una tarde y evita corregir un pedido entero a doce metros de altura.

La cara de la estantería decide el pedido: cómo iluminar un almacén para que se lean las etiquetas de arriba

Las etiquetas no están en el suelo. Están a seis, a nueve y a doce metros, pegadas al frontal del palé, y se leen desde abajo o desde la cabina. Un reparto pensado solo para el suelo deja esa vertical a media luz: el frontal se oscurece a medida que sube y el operario acaba tirando de linterna o bajando el palé para comprobar la referencia. Eso son minutos por movimiento, repetidos cientos de veces al día.

La respuesta no es subir potencia. Es repartir de modo que una parte del flujo llegue de canto a la mercancía en lugar de caer en vertical sobre el pasillo vacío. Con haz cerrado sobre el eje se gana suelo y se pierde frontal; con la línea ligeramente descentrada, o con dos filas más juntas, se gana frontal. Es una decisión de reparto, no de producto.

El dato que decide si una etiqueta se lee bien tampoco es el vataje: es el índice de reproducción cromática. Con IRC bajo, un código impreso en gris sobre cartón kraft pierde contraste y el lector tarda más de la cuenta. Con IRC 80 o superior sale a la primera. En instalaciones de alimentación y de textil, donde además hay control visual de producto, ese valor pesa todavía más que en paletización seca.

Luego está el deslumbramiento, que en pasillo alto es un problema real y no un detalle de confort. El operario mira hacia arriba decenas de veces por turno, y si el equipo queda en su campo de visión sin control de brillo aparecen la fatiga, los errores de lectura y el malestar en los trabajadores que nadie relaciona con la instalación. El índice de deslumbramiento unificado es el número que describe eso, y en calles de estantería alta conviene mirarlo antes que cualquier otro. Un difusor o un reflector que corte el brillo lateral evita el cansancio visual de un turno completo y mejora el confort visual sin tocar un solo vatio.

La temperatura de color remata el asunto. El blanco cálido de 3000 K es de vivienda y hostelería; en una calle de estanterías apaga el contraste y hace que todo parezca sucio. El blanco frío de 6000 K da sensación de nitidez, pero cansa en turnos largos y en puestos con mucha lectura de cerca. La luz blanca neutra de 4000 K es la que se monta en la mayoría de estas instalaciones, y solo se sube cuando hay inspección o control de calidad de por medio. Apertura, IRC y tono se fijan en el momento del pedido y no se corrigen después sin volver a subir con plataforma: déjalos por escrito en el correo a comercial@factorled.com y el material sale ya cerrado de fábrica.

Marca las áreas del centro logístico y las zonas de trabajo salen con su referencia: picking, playa de carga y cámaras frías

Con el pasillo resuelto queda la otra parte del cálculo: los puntos donde la mercancía cambia de manos, que piden cada uno una respuesta propia.

Picking y preparación de pedidos. Aquí hay lectura, conteo, manipulación fina y a veces etiquetado. Es el punto que más nivel exige y el que más se nota cuando falla, porque un error de picking se paga aguas abajo, en el cliente final. La iluminación de la zona de preparación se refuerza por encima de lo que lleva el pasillo, con reparto uniforme sobre la mesa y sin que el propio operario se haga sombra sobre lo que manipula. Una iluminación adecuada en ese punto se traduce en aumento de la productividad: menos comprobaciones, menos incidencias y menos vueltas por la misma referencia.

Playa de carga y muelles. Aquí la nave se abre al exterior y el problema deja de ser el reparto para pasar a ser la adaptación de la vista: quien conduce sale de una calle cerrada y entra en una boca que a media tarde de verano tiene fuera varias veces más luz que dentro. Lo que pedimos para esa franja es un escalón intermedio de nivel, no más vatios: un proyector LED que acerque la boca al interior y un foco LED de haz ancho que no deje la explanada a oscuras por detrás del camión. En los dos casos manda el grado de protección IP, porque el portón abierto mete agua, polvo y bicho dentro. El muelle en sí se calcula como zona propia: dinos cuántas bocas tienes y lo cerramos aparte en la misma propuesta.

Cámaras frías y antecámaras. El frío no castiga al LED, al contrario: rinde mejor a baja temperatura. Lo que sufre es el cierre, por el ciclo de condensación cada vez que se abre la puerta, y el driver, que necesita rango de trabajo declarado para esas temperaturas. Interesa además una carcasa que no acumule agua en la parte de arriba y que se limpie de una pasada, porque en cámara el mantenimiento se espacia mucho más que en el resto de la nave.

Las luces LED para almacenes que montamos en estos entornos de trabajo salen de la misma familia de producto, y esa es la ventaja real de fabricar: la misma serie cubre el pasillo, el muelle y la antecámara con distinta apertura y distinta potencia. La iluminación en un almacén rara vez se resuelve con un solo producto. Es una familia bien elegida y bien repartida, y ese planteamiento es el que acaba por facilitar el trabajo de cada puesto sin llenar el stock de recambio de referencias que no se parecen entre sí. Marca las áreas sobre el plano y te decimos qué referencia va en cada una. Y si revendes, o si montas la instalación por tu cuenta, la cuenta profesional aplica descuentos por volumen sobre toda la gama y deja el catálogo editado con tu logotipo y tus datos.

Un sensor por pasillo: control de iluminación que enciende donde pasa la carretilla

En una nave de estanterías la luz sobra la mayor parte del turno. No porque esté sobredimensionada, sino porque los pasillos están vacíos: con catorce calles y seis máquinas, en cualquier momento hay ocho calles encendidas para nadie. Ese es el gasto que se corrige sin quitar ni un equipo.

El planteamiento correcto es un detector por calle, no uno por nave. Cada fila trabaja como zona independiente: cuando no circula nadie se queda en un nivel de fondo que permite reconocer el pasillo desde la cabecera, y sube al máximo en cuanto entra alguien. El sensor de movimiento que resuelve esto es de radar y se conecta por arriba mediante zócalo Zhaga normalizado, sin abrir el equipo ni tocar su interior; trabaja a 0-10V y no necesita línea de visión directa, que en una calle cargada hasta la última balda es justo lo que hace falta. Las campanas, por su parte, se regulan a 1-10V, que es la señal de la propia luminaria. Las dos cifras conviven y cada una está en su sitio.

El nivel de fondo es la pieza que casi nadie ajusta y la que decide si el montaje funciona. Demasiado bajo, el operario espera el arranque y termina desconfiando del automatismo. Demasiado alto, se come el margen. Un fondo que deje reconocer la calle de un vistazo y un tiempo de permanencia corto es lo que consume menos de energía sin que nadie note que hay algo gobernando la instalación.

Un sistema de control por zonas reduce los costes energéticos mucho más que rebajar la potencia de los equipos, porque actúa sobre las horas y no sobre los vatios. El mayor ahorro energético de una nave de estanterías no sale de instalar menos equipos: sale de dejar apagado lo que en ese momento no usa nadie. A eso se suma la regulación por franjas, que permite bajar el conjunto en el turno de noche, cuando solo hay reposición, y es otra vía para reducir el consumo de energía sin dejar a nadie a oscuras.

Un apunte que ahorra disgustos: el sistema de iluminación se decide antes de comprar, no después. Un equipo sin driver regulable no admite regulación más adelante, se cambia entero; y añadir el detector sobre una carcasa sin zócalo normalizado obliga a desmontar. Si existe la más mínima posibilidad de automatizar en el futuro, la versión regulable 1-10V se pide desde el primer pedido. El ahorro de energía, además, se calcula con las horas reales de cada calle, no con las horas de apertura de la nave: esa distinción es la que cambia el número. Dinos cuántas calles hay y cuántas máquinas circulan y te devolvemos la propuesta con la versión regulable ya incluida y un detector por zona. Si prefieres cerrarlo hablando, llama al 654 777 000 con el plano encima de la mesa.

Cuatro escenarios y la referencia que seguirá existiendo en la calle cinco: tu tipo de almacén y las soluciones de iluminación que le encajan

La utilidad de un almacén se mide en lo rápido que sale un pedido por la puerta, y el tipo de iluminación que le corresponde depende de cómo esté montado por dentro. Las luces para almacenes no se eligen por metros cuadrados, se eligen por cómo está repartida la carga. Con cuatro escenarios se cubre casi todo lo que llega.

Paletización convencional con techo alto. Estantería de seis a doce metros, calles de tres y máquina contrapesada. Manda la campana con reflector cerrado sobre el eje. Las lámparas para almacén de este perfil se eligen por reparto antes que por potencia, y la regulación compensa el sobredimensionado de los primeros meses, cuando la nave todavía no está llena.

Picking manual y estantería ligera. Techos de cuatro a seis metros, mucha gente moviéndose y trabajo de mano. Las lámparas LED para almacenes de este perfil suelen ser lineales corridas sobre las calles, paneles de LED en la zona administrativa contigua y lámparas de techo de superficie donde no hay plenum registrable. El refuerzo va sobre las mesas de preparación.

Pasillo estrecho servido por máquina guiada. Metro sesenta o dos de ancho y altura por encima de diez. Es el caso más exigente de todos: haz muy cerrado, línea perfectamente centrada y control por zonas obligatorio, porque salvo mantenimiento no entra nadie a pie.

Temperatura controlada. Antecámara, refrigerado y túnel de congelado. Cierre estanco, driver con rango de trabajo en frío y el mínimo de juntas posible. Las luces para almacén de frío se eligen además pensando en el mantenimiento: si hay que subir a sustituir una unidad con la cámara en marcha, cada minuto de puerta abierta cuesta.

Sea cual sea el caso, las soluciones LED que proponemos salen de la misma gama. Fabricamos, y eso significa que la referencia que montas hoy en la calle cuatro sigue existiendo cuando abras la calle cinco. Una iluminación de alta calidad no es la que enseña la ficha más vistosa: es la que dentro de tres años se repone con la misma referencia y deja la fila igualada, sin parches de tono. Y esa continuidad se firma, porque el respaldo de fábrica arranca en 3 años y se alarga hasta 6 años según el producto.

Mándanos el plano con superficie, alturas, ancho de calle y uso de cada área y te devolvemos el proyecto de iluminación con potencia, cantidad, reparto y temperatura de color. Si la campaña ya está encima y no hay forma de cerrar calles, dilo en el correo a comercial@factorled.com y el montaje se plantea por bloques de dos o tres pasillos. Para hablarlo, marca el 91 805 67 67; si te va mejor el móvil, el 654 777 000.

Descuenta la luz natural del pedido: la iluminación de un almacén no empieza en el interruptor

Muchas naves tienen lucernarios en cubierta y no los aprovechan, o los aprovechan al revés. Un lucernario bien situado aporta durante buena parte del día una fuente de luz que no cuesta nada, y con regulación 1-10V esa aportación se descuenta sola: el equipo baja cuando entra claridad por arriba y sube cuando el cielo se cierra.

El problema aparece cuando el aporte es desigual. Una franja de cubierta muy clara pegada a una calle en penumbra crea un salto de contraste que el ojo tarda en resolver, y en zona de tránsito eso es justo lo que no interesa. La luz natural se trata como una zona más del control, con su sonda, y no como algo que ya viene resuelto porque es gratis.

Hay un efecto que se nota en el turno de mañana y que no aparece en ninguna hoja de cálculo: trabajar con aportación de cubierta mejora la concentración y hace el turno más llevadero. No sustituye a la instalación, la complementa, y en verano deja horas enteras en las que el conjunto trabaja al mínimo. Lo que no funciona es dejarlo a criterio de quien pasa por delante del cuadro. La sonda y el equipo regulable se piden juntos: dinos si la nave tiene lucernarios y la propuesta sale con la regulación incluida, en lugar de obligarte a sustituir equipos dentro de dos años.

Iluminación de almacenes: las dudas que llegan antes de firmar el proyecto lumínico

¿Cuántos lux hacen falta en cada área?

Depende del trabajo que se haga, no de los metros cuadrados. En calles de estantería de reserva, sin puesto fijo, se suele dimensionar en torno a 100 lux medidos en el suelo. Cuando hay circulación continua de máquina y personal, el criterio sube a 150 lux. Y en el punto donde se prepara el bulto, se lee documentación o se etiqueta, se trabaja con 200 lux o más, porque ahí hay lectura de cerca y manipulación fina. Mide siempre en el plano donde se trabaja, no en el techo, y pide la uniformidad además del valor medio. Dinos el uso de cada área y te devolvemos el nivel objetivo junto al equipo que lo alcanza con el menor número de puntos.

¿Puedo montar detectores sin cambiar las luminarias que ya tengo?

Solo si las luminarias para almacén que ya tienes montadas llevan driver regulable y zócalo normalizado en la parte de arriba. Si es así, el detector de radar se acopla sin abrir el equipo y sin llevar señal nueva desde el cuadro. Si no lo llevan, la vía es sustituir por versión regulable. Por eso conviene decidirlo en el pedido inicial aunque la automatización se deje para más adelante: la diferencia entre pedir la versión regulable y la fija es pequeña en el momento de comprar, y enorme cuando hay que volver a subir a doce metros con una plataforma alquilada.

¿Qué aguanta dentro de una cámara frigorífica?

Cierre IP65, cuerpo de aluminio que no acumule agua en la parte superior y driver con rango de temperatura declarado para trabajo en frío. El diodo rinde mejor con temperaturas bajas; lo que sufre es el sellado, por el ciclo de condensación cada vez que se abre la puerta. Revisa la ficha concreta antes de cerrar el pedido, porque no todas las referencias de una misma gama comparten rango. En cobertura, el suelo son 3 años y el techo puede llegar hasta los 6 años, siempre según el producto que montes.

¿En cuánto tiempo lo tengo y qué pasa si me falta material a mitad de montaje?

El palé entra por el mismo muelle por el que sale tu mercancía, así que conviene encajar la descarga en un hueco de agenda. El material sale sin esperas, y la estimación de entrega para tu código postal la tienes al confirmar el pedido, que es justo cuando conviene reservar el muelle y la plataforma elevadora. Hacia Canarias, Ceuta y Melilla el trámite es otro: hay DUA que gestionar y una llamada previa antes de expedir. El coste del transporte lo ves en pantalla antes de pagar, calculado sobre peso, volumen y zona de entrega, porque un palé de campanas y un bulto de detectores no viajan al mismo precio. Al salir el pedido de nuestras instalaciones se dispara el email con el número de seguimiento. Y si a mitad de montaje te falta una unidad, fabricamos nosotros: la referencia sigue viva y lo que llega después mantiene el tono y el reparto del primer envío.

¿Y si llega algo golpeado o me sobran unidades?

La revisión se hace en el muelle, con el transportista todavía delante: si el bulto llega golpeado, la anotación va en el albarán y solo entonces se firma, nunca al revés. Cuando el daño aparece al abrir, el aviso tiene que salir enseguida, sin dejarlo para el final de la semana. Devolver por decisión propia va por otra vía, la que describen nuestras condiciones de devolución, y trae un requisito sobre el cartón: que vuelva como llegó, sin pegatinas ni cinta por encima, y con manuales, accesorios y su embalaje dentro. El porte de retorno corre a cargo del cliente, y si algo de eso falla el importe que se te devuelve baja. Todo se gestiona con un RMA abierto desde tu área de cliente, sin llamar, y el palé no se mueve del muelle hasta que la solicitud está aprobada.

Un presupuesto de iluminación almacén se cierra con el plano delante: pásanos superficie, alturas y ancho de calle y te devolvemos el reparto cerrado, con la potencia y la apertura de cada área. Dinos también qué calles se pueden intervenir y en qué tramo del turno, y el montaje se ordena de forma que ningún pasillo se quede parado entero mientras dure la campaña. Si vas a equipar varias naves, abre la cuenta profesional con el formulario de alta y la documentación de tu empresa a comercial@factorled.com: la tarifa por volumen queda activa antes de que salga el primer pedido.

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