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Campana LED UFO 200W

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Campana LED UFO 200W: la unidad de más flujo de la serie, lista para cerrar en el albarán

Una campana LED UFO 200W no se compra por el número impreso en la caja. Se compra por lo que lleva dentro: qué chip va soldado a la placa, qué electrónica lo alimenta, cuánta superficie de aluminio queda por encima para evacuar el calor y con qué óptica sale montada de fábrica. De ahí sale el flujo real que aterriza en el suelo. Y de ahí sale también si dentro de unos años sigue entregando lo mismo o se ha quedado a media asta sin que nadie lo mida.

Este es el tipo de luminaria industrial que se cuelga en naves industriales de siete metros para arriba: alta potencia y eficiencia en una sola pieza, sin duplicar puntos de luz para alcanzar los lux que pide el plano de trabajo.

Fabricamos la gama, así que el despiece se puede contar pieza a pieza en lugar de resumirlo en un adjetivo: chip y electrónica, reparto del haz, carcasa y sellado, selector de potencia, tono de luz y qué entra en el bulto cuando confirmas el pedido. Con esos seis datos se decide el alumbrado de una nave entera. Sin ellos se decide por foto. El recuento de puntos y la cota de cuelgue se deciden antes, en la página de potencia; aquí se decide qué referencia se pide. Si ya tienes ese cálculo cerrado, escríbenos a info@factorled.com con la serie, la apertura y el tono y te devolvemos el pedido montado.

Lo que va dentro de una campana LED industrial UFO 200W y no se cambia luego

A esta potencia se paga lo que no se ve. Dos equipos que en la caja parecen la misma pieza se separan en cuatro renglones de la ficha, y son justo los cuatro que conviene exigir por escrito antes de cerrar cantidades.

El primero es el cuerpo de aluminio, porque aquí hay que evacuar el doble de calor que en el escalón corto de la gama. La disipación de calor es pasiva, así que la pregunta al proveedor no es de qué material está hecha la carcasa: es cuánta superficie de intercambio tiene y cómo apoya la pletina contra el metal. Cuando esa unión está mal resuelta, el chip trabaja más caliente de lo previsto y el flujo se va cayendo mes a mes sin que nadie lo note hasta que alguien sube con un luxómetro.

El segundo es la placa, que va equipada con LEDs repartidos en corona y no amontonados en el centro. Ese reparto es lo que permite que una sola unidad dé la iluminación potente y eficiente que en instalaciones industriales obligaría, de otro modo, a multiplicar los puntos de luz del proyecto. Y eso se traduce en el presupuesto de montaje: menos anclajes, menos metros de cable y menos horas de plataforma.

El tercero es dónde va alojado el equipo de alimentación. En el tope de la gama tiene que ir en su propio compartimento, con la entrada de cable sellada y fuera de la zona más caliente del conjunto, porque la electrónica envejece con la temperatura mucho antes que el semiconductor.

Y el cuarto es la óptica con la que sale de fábrica, que se fija al hacer el pedido y después solo se corrige acoplando un reflector desde fuera. Con esos cuatro renglones cerrados el pedido sale bien a la primera, y la unidad que repongas dentro de tres años entra en el mismo hueco sin que se note el relevo.

La UFO con chip SMD y driver Philips: el rendimiento que puedes exigir por escrito a una campana LED UFO 200W

El chip marca el techo de lo que la pieza puede dar. En esta gama montamos OSRAM, Bridgelux o LED Lumileds, y el dato que hay que buscar en la ficha no es la potencia sino la eficacia: entre 160 y 200 lm/W según la referencia. Traducido, son los lúmenes por vatio que acaban en el suelo por cada vatio que pasa por el contador. Es la única cifra que permite comparar dos campanas sin abrirlas.

Esa eficacia es la que convierte la alta eficiencia energética en algo medible en la factura y no en un adjetivo de catálogo. Con 200 lm/W, cada punto de luz que retiras del proyecto es potencia contratada que no vuelve a aparecer.

El driver es la otra mitad del asunto, y el componente que más averías provoca cuando se escatima en él. Trabaja con la red de la nave, no con una toma limpia de laboratorio. Cuando el equipo cuenta con protección contra sobretensiones, un pico en la línea se queda en un susto; cuando no, se lleva la electrónica por delante y obliga a subir otra vez a la altura.

La vida útil del LED se declara en horas hasta un porcentaje de flujo remanente, no en años de garantía. Son dos cosas distintas y conviene no mezclarlas al comparar fichas. Una larga vida útil no la firma el semiconductor por su cuenta: la firma el semiconductor trabajando fresco, y quien lo mantiene fresco es el metal que tiene encima.

La luminosidad del primer día la consigue casi cualquiera. Lo que separa una pieza buena de una mediocre es el flujo lumínico que conserva cuando ya lleva miles de horas encendida sobre una nave a treinta grados bajo cubierta. Por eso el despiece importa: el chip pone el máximo, el aluminio decide cuánto de ese máximo queda dentro de cinco años. Cada referencia declara chip, electrónica y eficacia en su propia ficha: pídela a comercial@factorled.com y ponla al lado de lo que tengas sobre la mesa antes de cerrar cantidades.

Óptica de 90º de serie, reflector de 60º cuando el pasillo lo pide: dos referencias en la misma línea del pedido

La lente va puesta en la pieza cuando sale de la línea, y el ángulo de apertura queda declarado en la hoja de datos junto a la curva fotométrica. No es un ajuste: con el equipo colgado no se cambia sin bajarlo.

La de 90º es la que monta la mayor parte de las unidades de este vataje, y la que llega por defecto cuando el pedido no especifica otra cosa. En almacenes de racks altos ese es el reparto que se sirve, y por eso conviene escribir la apertura en la línea del albarán en lugar de darla por supuesta.

El reflector de 60º sí es un accesorio. Se encaja sobre la lente desde fuera, sin abrir el cuerpo ni tocar la electrónica, y estrecha el cono para que la emisión baje por la calle en vez de lamer el lateral de las estanterías y perderse fuera de las zonas de trabajo. Eso lo hace ideal para entornos industriales donde la mercancía se apila en altura y el pasillo funciona como un canal largo y angosto. Se pide en el mismo bulto que las unidades o más tarde, ya con el luxómetro en la mano.

La apertura ancha existe también en catálogo y es la que se sirve para espacios industriales de techo bajo, talleres y salas de producción anchas. Lo que no hay es una unidad que las lleve todas: la lente se elige al pedir y viaja montada, así que esa casilla del albarán decide más que ninguna otra. Si dudas entre dos, dínoslo con el ancho de calle antes de cursar el material.

IP65, carcasa de aluminio y el peso que tu estructura tiene que aguantar antes de cursar el pedido

El sellado se declara como grado de protección IP65: completamente resistente al polvo y a chorros de agua proyectados desde cualquier dirección. Eso cubre el escenario real de una nave, que es serrín, harina, fibra textil y limpieza a manguera en industria alimentaria.

Ese mismo sellado permite el uso en exteriores bajo cubierta, en muelles de carga, porches de expedición y zonas de maniobra techadas. La referencia trabaja igual en interiores como en exteriores; lo que cambia no es la estanqueidad, sino la temperatura ambiente con la que tiene que lidiar el metal.

La carcasa va fabricada en aluminio y por la cara superior un novedoso disipador acabado en aluminio multiplica la superficie en contacto con el aire. De ella depende la disipación del calor y, con ella, que se mantenga constante la temperatura de trabajo en la unión del semiconductor durante las horas que la campana pasa encendida. El dato que tienes que aportar tú es la temperatura que hace bajo tu cubierta en agosto: es lo que decide si esta potencia va holgada o al límite en tu edificio, y es la primera pregunta que hacemos cuando el proyecto se cierra en el tope de la gama.

De ahí salen la durabilidad real del conjunto y su resistencia a condiciones que en una nave son lo normal: polvo en suspensión, vibración de puente grúa y saltos térmicos entre la primera hora de la mañana y el mediodía bajo una cubierta de chapa. Un funcionamiento óptimo incluso en condiciones de calor acumulado depende más del metal que del propio semiconductor, y el diseño slim permite recortar altura de bulto sin tocar esa superficie de intercambio.

Y queda el peso, que es la parte que nadie mira hasta que está en la plataforma elevadora. Aluminio, placa y equipo de alimentación cuelgan de un único punto. Antes de subir, ten decidido el sistema: cadena a viga, tirante roscado a forjado o carro sobre carril. Un anclaje improvisado convierte un buen producto en un parte de incidencia. Si la cubierta es de panel sándwich, el anclaje va siempre a estructura y nunca al panel. Dinos qué cubierta tienes y el peso por punto y la propuesta sale con el accesorio de sujeción incluido: una sola contratación de plataforma y una sola subida.

Selector de potencia en la misma campana UFO LED: una referencia en el furgón para proyectos con vataje distinto

La versión multipotencia lleva un conmutador accesible en el propio cuerpo. Ahí dentro, la misma pieza trabaja como campana LED 200W, baja al escalón de la LED UFO 150W o se queda en la de 100W, y la posición se fija en el suelo, antes de subirla. Después no se toca sin desmontar.

Para quien compra por volumen esa pieza vale por tres. Una sola referencia en estantería cubre proyectos con vataje distinto, el stock deja de multiplicarse por potencias y la reposición se simplifica: pides la misma caja y la configuras al colgarla. Para el instalador la lectura es de furgón, que sale con una referencia y no con tres, y para el revendedor es inmovilizado que no se queda huérfano cuando una obra se cae a mitad de camino.

Un detalle eléctrico que se olvida siempre: si bajas un escalón, la protección de la línea sigue calculada para la potencia máxima del punto de luz. No hay que tocarla, pero conviene anotar en el cuadro en qué posición quedó cada unidad. Dentro de dos años, cuando alguien mida consumo real y no le cuadre con la ficha técnica, esa nota ahorra una mañana entera de comprobaciones con la pinza en la mano.

Y un apunte que ahorra discusiones en obra: el conmutador cambia la potencia, no el reparto. Si la luz se abre demasiado, lo que corrige es el reflector; bajar vatios solo deja el recinto más oscuro con el mismo defecto de distribución. Una iluminación eficiente sale de acertar las dos casillas, no una sola. En el albarán, la versión multipotencia va en su propia línea, y la tarifa profesional le aplica el descuento por cantidad desde la primera caja.

Luz fría o neutra: la posición que dejas marcada entre la UFO 200W 6000K y la versión de 4000K

La temperatura de color no cambia cuánta luz hay debajo, cambia cómo se ve todo lo que hay debajo. Y esa decisión se toma en el pedido, porque después no se corrige sin cambiar la pieza.

Los 6000K son luz fría, de aspecto blanco azulado. Encajan donde hay inspección visual, control de calidad, verificación de piezas o lectura de etiquetas pequeñas a velocidad alta. El ojo percibe más contraste y los defectos saltan antes.

El tono neutro es el que funciona en entornos industriales y comerciales donde la nave comparte edificio con oficina, mostrador o zona de atención al público. No cansa en jornada larga y no deja ese aire de quirófano que a nadie le gusta cuando pasa ocho horas debajo.

Las versiones con CCT conmutable resuelven la duda de otra manera: el mismo cuerpo permite fijar el tono en el momento del montaje, con tres posiciones. Para quien revende, eso significa una referencia en lugar de tres en la estantería. Para el instalador, poder ajustar el criterio en obra cuando el cliente ve el resultado y cambia de idea.

Mira también el IRC antes de cerrar el pedido. En logística y producción basta con un índice normal; en un taller de pintura, en textil o donde haya que distinguir tonos, el color de la mercancía es parte del trabajo y ahí el índice de reproducción cromática pesa más que un puñado de lúmenes de más. Tono y óptica quedan fijados en el pedido y no se corrigen luego: escríbelos a comercial@factorled.com junto a la actividad de la nave y te confirmamos cuál encaja antes de que salga el material.

Campana industrial LED regulable 1-10V: la casilla del pedido que no se puede marcar después

La señal analógica de control permite ajustar la intensidad desde un potenciómetro de pared, un reloj horario o una central de gestión del edificio. La decisión se toma antes de comprar: una pieza que no monta esa electrónica no se atenúa después.

Los sensores de movimiento del catálogo son radar Zhaga Merrytek. Se acoplan al zócalo normalizado de la parte superior sin abrir el cuerpo ni desmontar el driver, y su interfaz de control es regulable 0-10V, que no hay que confundir con la señal de control de la propia campana. Junto a ellos están los reflectores de 60º, los mandos a distancia y la controladora Zigbee para agrupar zonas.

Antes de confirmar conviene tener cerrados tres datos de la UFO LED: serie, óptica y temperatura de color. Con eso el pedido sale bien a la primera y evitas la devolución más habitual de esta familia, que es material correcto con el haz equivocado.

En cobertura, la base son 3 años y el techo llega a 6 según qué referencia elijas. La expedición va rápida y el material no hace cola para salir; el plazo estimado que corresponde a tu zona se muestra al confirmar el pedido, y en Canarias, Ceuta y Melilla hay además contacto previo para tramitar el DUA. El transporte lo cifra el carrito antes de que confirmes el pago, y lo hace con las tres variables que mueven este producto: cuánto pesa el bulto, cuánto ocupa y adónde va. Una unidad suelta y un palé completo de campanas no se transportan igual, así que tampoco se tarifan igual. Cuando el bulto deja el almacén recibes por correo el localizador de la expedición.

La cuenta profesional cambia cuatro cosas para quien monta o revende: descuentos por volumen, un catálogo que sale con tu logotipo y tus datos, paquetes que llegan sin remitente a la vista, y dropshipping, con la gama volcada en tu tienda y actualizada a diario. La línea de crédito con pago aplazado va a estudio, caso por caso. Para abrirla hace falta el formulario de registro más la documentación que acredite tu empresa o tu actividad como autónomo, todo a comercial@factorled.com; y si lo que tienes es una duda de montaje, llámanos: 91 805 67 67 para el fijo, 654 777 000 si prefieres el móvil.

Dudas de última hora antes de firmar el pedido de campanas UFO

¿Qué viene marcado en la caja de una campana UFO LED 200W?

La etiqueta trae la referencia completa, la apertura con la que salió de la línea, la posición de tono en la que viene configurada y si la unidad es fija o atenuable. Son los cuatro datos que hay que contrastar contra tu albarán al recibir, antes de que el material suba al techo. Con un lote grande, el hábito que ahorra disgustos es abrir una unidad por palé mientras el camión sigue descargando y repasar esas cuatro líneas.

¿Puedo añadir el reflector o el detector después de tener la nave montada?

Sí, y es justamente lo que evita una segunda subida completa. El reflector monta sobre la óptica desde fuera, sin abrir el cuerpo, así que se puede pedir después de medir, cuando ya has comprobado que el haz se abre más de la cuenta sobre los pasillos. El detector radar va al zócalo normalizado de la parte superior y se conecta ahí mismo, sin cablear hasta el cuadro. Las dos cosas se resuelven en una visita con plataforma, sin desmontar la instalación.

¿En qué se diferencia el control de la campana del que trae el detector radar?

Son dos interfaces distintas que se confunden todo el rato. La pieza se atenúa con la señal analógica de la luminaria, y la salida del radar trabaja con su propia escala. En la práctica no tienes que hacer nada: el conjunto es compatible y el zócalo normalizado se encarga del acoplamiento. Solo importa si vas a integrar la iluminación industrial en una gestión centralizada, y entonces conviene decirlo al pedir.

¿Aguanta un muelle de carga abierto o una cámara de frío?

El sellado IP65 cubre polvo, humedad y agua a presión, así que el muelle techado y el porche de expedición entran sin problema. En frío, lo que hay que mirar no es la estanqueidad sino el arranque del equipo a temperatura negativa y el rango declarado en la ficha. Pásanos la temperatura del recinto y te decimos qué referencia aguanta ese rango antes de que el pedido se cierre.

¿Cómo compro con precio profesional si voy a equipar varias naves?

Con el alta de empresa. Rellenas el formulario, adjuntas la documentación de tu actividad y, una vez validada, la tarifa profesional queda activa en tu cuenta: los descuentos por volumen se aplican solos sobre cada ficha. Para equipar varios edificios, lo práctico es mandar la lista de referencias por zona con su apertura y su tono: el pedido se cierra sobre esa lista y el material sale ya separado, sin que nadie tenga que abrir cajas a pie de obra.

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