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Campana LED UFO

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Campana LED UFO: el formato circular que mejor rinde en techos altos

Cuando el techo está alto, el formato decide más que los vatios. La campana LED UFO se ha convertido en el tipo de luminaria industrial por defecto en instalaciones de gran altura: sube poco peso a la estructura, concentra el mantenimiento en un único punto y admite cambiar el reparto de luz sin rehacer la línea eléctrica. Una campana UFO LED reparte la masa disipante alrededor del punto de luz, saca el calor por todo el contorno del cuerpo y cuelga de un solo anclaje.

Debajo del nombre hay tres o cuatro decisiones que se toman una vez y condicionan la instalación durante años. El ángulo con el que sale la luz. El tipo de driver que va montado dentro. El tono de la luz. Y la forma en que el cuerpo se deshace del calor, que es la que manda sobre todas las demás. Fabricar nosotros las campanas nos deja controlar esos puntos y, sobre todo, sostener la misma referencia cuando dentro de tres años haya que reponer una unidad y no cuadre ninguna otra.

Comprar LED online no obliga a comprar a ciegas. La hoja de características lleva los lm/W del conjunto, el ángulo, el grado de sellado y el modo de control, y con esos cuatro datos se dimensiona una planta entera antes de subir a montar nada. Pide la hoja de datos de la referencia que estés valorando y compárala con lo que tengas encima de la mesa. Y si el formato ya lo tienes decidido y lo que falta es afinarlo, manda a comercial@factorled.com el plano acotado con la altura de montaje y la anchura de los pasillos: te contestamos con la apertura que corresponde a cada tramo, el escalón que hay que dejar fijado y los accesorios que conviene cursar en la misma línea.

El cuerpo que te evita subir a cambiarla: aluminio, aletas radiales y una campana LED industrial UFO que trabaja fría

El enemigo de un LED de potencia no es el polvo ni la humedad. Es su propia temperatura de unión. Cada grado de más en la placa se paga en flujo perdido y en horas de servicio recortadas, y ahí el cuerpo circular tiene una ventaja geométrica: la distancia entre el punto caliente y el aire exterior es la misma en todas las direcciones, así que ninguna zona del disipador trabaja el doble que la de al lado.

Las aletas van radiales y verticales por una razón física sencilla. El aire caliente sube, y si los canales entre aletas están orientados hacia arriba, la convección natural funciona sola, sin ventilador ni pieza móvil que mantener. El aluminio inyectado hace de estructura y de refrigeración a la vez: la misma carcasa que sostiene la placa evacúa su calor. Eso es lo que la hoja resume como excelente disipación del calor, y de ahí sale el flujo que la campana sigue entregando al cabo de decenas de miles de horas.

Un detalle de mantenimiento que casi nadie planifica: una capa de polvo de dos milímetros sobre las aletas anula buena parte de esa disipación de calor. En entornos con carga de partículas, carpintería, hormigón, textil, alimentación seca, la limpieza del disipador se programa igual que la del extractor, y se nota en el nivel de luz mucho antes que en la factura.

De ahí sale una consecuencia que casi nunca se explica en el mostrador: la pérdida de flujo con los años no es un defecto de fabricación, es física. Un equipo que trabaja diez grados por encima de lo previsto envejece más deprisa, y no solo el LED, también los condensadores de la fuente. Por eso el margen térmico del cuerpo pesa más que el vatio impreso en la caja.

El sellado es otro capítulo y responde a un problema distinto. Con IP65, el conjunto queda cerrado al polvo y aguanta el chorro de agua a baja presión que recibe una planta cada vez que se baldea con manguera. Un cuerpo de alta calidad se reconoce en el peso y en el número de aletas antes que en la foto del catálogo: más superficie de intercambio significa menos temperatura en la placa con el mismo consumo.

El diseño compacto tiene además una consecuencia práctica en obra. El disco entero cabe entre celosías estrechas, no proyecta sombra sobre sí mismo y permite acercar la unidad al perfil sin perder rendimiento. Sumado al sellado y a la electrónica separada del foco de calor, eso es lo que da la larga vida útil y la durabilidad que se le pide a una familia que se monta a diez metros y no se quiere volver a tocar. Ese margen térmico no se aprecia en una foto de catálogo: si vas a comprometer un pedido grande, encarga una unidad suelta y cuélgala en el punto más caliente de la planta.

Cáncamo, gancho o cable de acero: el herraje de cada campana industrial LED se cierra en el pedido, no en la plataforma

Toda la carga cuelga de un punto, así que ese punto decide la seguridad del montaje. Lo habitual es un cáncamo roscado en la parte superior del cuerpo y un gancho trabajando a tracción pura sobre él. Nada de tornillos a cortadura, ni de bridas plásticas puestas como sujeción provisional que después se quedan diez años ahí.

Sobre estructura metálica, el cable de acero resuelve lo que el gancho por sí solo no puede: ajustar la cota. Una cercha no está a la misma altura en toda su longitud, y si cuelgas cada unidad directamente del perfil, la línea de luminarias queda escalonada y el reparto en el suelo deja de ser homogéneo. Con eslinga o cable ajustable igualas cotas y dejas todas las bocas al mismo nivel.

La horizontalidad no es una cuestión estética. Si la campana queda inclinada, las aletas dejan de canalizar aire en vertical y el reparto de luz se desplaza hacia un lado del pasillo. Se comprueba con un nivel en el momento de colgar, no cuando ya está la fila entera puesta.

Deja aire libre por encima. Empotrar el cuerpo entre dos vigas muy juntas, o meterlo en un hueco de falso techo, mata la convección por muy bien dimensionado que esté el disipador. Cuanto más cerrado queda el espacio superior, más sube la temperatura de la placa, y ese es el fallo de montaje que más flujo se lleva por delante en instalaciones que sobre el papel estaban bien calculadas.

Y el punto de conexión, accesible. A diez metros, cada intervención se paga en plataforma elevadora y en parada de la actividad, así que la regleta o el conector rápido tienen que quedar donde se puedan alcanzar sin desmontar la unidad. Lo mismo vale para el zócalo superior si más adelante vas a añadir un detector: mejor dejarlo libre desde el primer día que subir dos veces. Y ya que subes, deja cerrado en el mismo pedido el herraje, los reflectores y los detectores que vayas a montar: cuadrar una sola expedición con la plataforma elevadora ya contratada cuesta bastante menos que descubrir a media mañana que falta una eslinga y volver otro día.

El ángulo de apertura se pide con el equipo: óptica de 60º, 90º o 120º según la altura de tu nave

Las tres aperturas del catálogo son 60°, 90° y 120°, y equivocarse aquí es el error más caro de esta familia. El ángulo no cambia cuánta luz entrega el equipo, cambia dónde la pone: cerrar la óptica concentra el mismo flujo en menos superficie y sube el nivel en el plano de trabajo, abrirla lo reparte y lo baja.

Entre cuatro y seis metros manda la apertura ancha. A esa distancia, una óptica cerrada dibuja círculos marcados en el suelo y deja zonas apagadas entre unidad y unidad, así que hay que multiplicar puntos para tapar los huecos. Con 120º el solape es natural y la uniformidad sale sin forzar la cantidad.

De seis a nueve metros, 90º resuelve la mayoría de los casos y es la apertura que se monta de serie en casi todos los proyectos. Es el punto de equilibrio: nivel suficiente en el suelo, solape razonable con una separación parecida a la altura de montaje y poco deslumbramiento para quien conduce una carretilla mirando al frente.

Por encima de nueve o diez metros, y siempre que haya estanterías altas y pasillos estrechos, el trabajo lo hace la óptica de 60º. Ahí no basta con iluminar el suelo: hay que llevar luz a la cara vertical del racking, que es donde el operario lee etiquetas y referencias. Un haz luminoso cerrado baja por el pasillo sin desperdiciarse contra la parte superior de las estanterías, y el accesorio de reflector de 60º permite cerrar la óptica de una campana UFO ya instalada sin cambiar el equipo entero.

Un apunte que ahorra rehacer cálculos: una iluminación potente en el plano de trabajo no sale de subir vatios, sale de acertar con el ángulo de apertura. Duplicar potencia con la óptica equivocada sube el consumo y la sensación de deslumbramiento, no el nivel útil. Y el deslumbramiento en altura no es un detalle menor cuando hay puentes grúa o plataformas trabajando bajo las luminarias. Antes de cerrar cantidades, pásanos la altura de montaje y la anchura de los pasillos: te decimos con qué apertura sale cada zona y si conviene cursar el reflector en la misma línea, que es donde más se pierde por decidirlo a ojo.

Un selector, tres alturas y una sola caja en estantería: la potencia ajustable se fija antes de colgar el equipo

Una campana LED UFO con potencia conmutable es la misma máquina con tres o cuatro configuraciones de salida. El conmutador queda accesible en el cuerpo y actúa sobre la fuente, que limita la corriente entregada a la placa: cambia el consumo y cambia el flujo, sin tocar la óptica ni el ángulo. En catálogo conviven escalones como 200W-150W-100W y 150W-120W-100W-80W.

Sirve para dos cosas muy concretas. La primera, dejar una sola referencia en estantería en lugar de tres: la misma caja resuelve el pasillo de picking y la zona de carga, así que mantener una cartera de instalaciones deja de obligarte a tres huecos de estantería y tres códigos distintos.

La segunda es más interesante y casi nadie la aprovecha: ajustar después de medir. Se monta en la posición alta, se mide el nivel real con el luxómetro sobre el plano de trabajo y, si sobra luz, se baja un escalón. Un proyecto calculado sobre plano siempre tiene desviaciones, altura real distinta de la del plano, color de suelo y paredes, estanterías que no estaban previstas, y esa corrección se hace en quince minutos en vez de cambiando equipos. Cuando una zona pide alta potencia y la de al lado no, evitas comprar dos referencias distintas.

La conmutación se hace con el equipo sin tensión, antes de colgarlo, y se anota en el parte de la instalación. Es el paso que más se olvida: si nadie apunta en qué posición quedó cada línea, dentro de dos años nadie sabe por qué una zona da menos nivel que otra.

Muchas referencias llevan además conmutación de tono, lo que en catálogo aparece como 3CCT: 4000K, 5000K o 6000K en la misma unidad. El neutro encaja en zonas mixtas donde hay puestos de oficina cerca de producción, y el frío se reserva para trabajo de precisión y control visual. Poder elegir en obra evita el clásico problema de tener dos tonos distintos en el mismo techo porque el segundo pedido llegó de otra serie. La serie sigue saliendo de nuestra propia línea, así que la ampliación de dentro de dos años se resuelve con la misma referencia y no con un equivalente parecido. Si vas a mover volumen, la tarifa profesional aplica descuentos por cantidad desde el momento del alta.

La vida real la marca el driver, y la versión regulable se cursa de entrada o ya no entra

El componente que decide la vida real de una campana no es el LED, es la electrónica que lo alimenta. Un chip trabajando dentro de su curva aguanta decenas de miles de horas; la fuente que lo gobierna es lo que falla primero cuando va justa de refrigeración o de componentes. Por eso montamos driver Philips Xitanium o Sosen, electrónica con hoja de datos publicada, tolerancias declaradas y recambio localizable pasados unos años.

En red de planta hay un segundo frente que en vivienda no existe: la sobretensión. Los picos de maniobra de motores, compresores y puentes grúa entran por la línea de alumbrado igual que por cualquier otra, así que conviene mirar en la hoja qué protección declara la fuente, porque no todas traen la misma. El conjunto de driver protegido y disipador sobrado es lo que da la máxima fiabilidad que se le exige a un equipo colgado a doce metros.

La versión regulable 1-10V trabaja con una línea analógica de control, la más extendida en industria y la que admite desde un potenciómetro de pared hasta un sistema de gestión completo. Conviene decidirlo antes de pedir, porque la salida de la fuente no se cambia luego: si el equipo no vino preparado para regular, el ajuste de flujo ya no entra sin sustituir material.

El sensor de movimiento por radar con conector Zhaga es la vía limpia para automatizar en altura: entra en el zócalo normalizado que la campana lleva arriba, con el equipo cerrado, y el modelo Merrytek dialoga en 0-10V con la fuente. Al ser Zhaga un estándar, el mismo sensor es compatible con cualquier equipo que monte ese zócalo, así que puedes automatizar una zona hoy y otra el año que viene sin cambiar de criterio.

Para instalaciones grandes, la controladora Zigbee reparte el techo en zonas y memoriza escenas, y el mando a distancia resuelve los ajustes puntuales sin subir a la altura. En pasillos de paso ocasional, mantener un nivel de fondo bajo y saltar al máximo solo con presencia detectada recorta el gasto de las franjas muertas sin dejar la zona a oscuras. Lo que no se cambia después es la fuente, así que decide antes de pedir si esa línea va a trabajar atenuada. Si no lo tienes claro, pregúntalo por el chat de la web con el esquema delante y te decimos qué versión cursar.

Menos puntos para el mismo nivel: los lm/W, el IP65 y el 6000K con los que se compara una campana LED UFO antes de cerrar cantidades

Dos presupuestos de campana circular llegan casi siempre con el mismo aspecto, y lo que los separa cabe en cuatro datos. El primero son los lúmenes por vatio del conjunto, nunca los del chip suelto: el rango que declara esta gama arranca en 160 lm/W y llega hasta 200, y dentro de esa banda se decide si tienes delante una campana de alta eficiencia o una que solo lo parece en el titular. A igualdad de consumo no da lo mismo rendir a 190 lm/W que quedarse en la parte baja de esa horquilla: hablamos de varias unidades más para el mismo nivel, y eso se paga en material y en horas de montaje.

El segundo es el chip. Se declara como SMD, un OSRAM SMD 3030, por ejemplo, y en la gama conviven OSRAM, Bridgelux y Lumileds. Son fabricantes de alto rendimiento con comportamiento conocido, que es lo que permite comparar dos hojas técnicas sin fiarse del adjetivo. Porque adjetivos hay muchos: casi todas las fichas hablan de alta luminosidad, y ese dato no significa nada hasta que lo traduces a lux sobre el plano de trabajo.

El tercero es el sellado. Protección IP65 quiere decir estanco al polvo y resistente a chorros de agua a baja presión, que es exactamente lo que recibe una unidad colgada sobre un pasillo que se baldea con manguera. Donde no hay agua ni partículas en suspensión ese dato deja de mandar y la comparación se juega en los otros tres.

El cuarto es la temperatura de color junto al IRC. Para trabajo general basta un IRC estándar, pero en control de calidad, pintura o clasificación por color hay que subirlo, o el operario acaba llevándose la pieza a la puerta para verla con luz natural. En entornos exigentes, humedad alta, polvo de cemento, saltos térmicos, también conviene revisar el rango de temperatura ambiente admitido, que aparece en la ficha y casi nadie lee.

Hay un dato que no viene impreso y conviene preguntar: si esa serie va a seguir en fábrica el año que viene. Una ampliación resuelta con otra referencia deja dos tonos distintos en el mismo techo, y eso no hay forma elegante de arreglarlo. Nuestra cobertura arranca en 3 años y se estira hasta 6 años según el producto. Con el escalón ya decidido, sea una campana UFO 150W o el que te salga del cálculo, entra en la página de esa potencia y saca de ahí su ficha técnica: es donde están los valores declarados unidad por unidad. Contrástalos con lo que tengas encima de la mesa y cursa el pedido con los números delante, no con el titular de la caja.

Almacenes, grandes superficies y parking: tres configuraciones de iluminación de la misma unidad, y cuál pedir

En iluminación industrial el techo manda sobre el metro cuadrado, y cada uno pide una configuración distinta de la misma unidad. Un almacén con estanterías altas no se resuelve mirando al suelo: lo que hay que cubrir es la cara vertical del racking, donde están las etiquetas. Apertura cerrada, unidades alineadas con el eje del pasillo y ninguna colgada encima de la estantería, que es donde más flujo se tira.

En superficie comercial cambia la configuración, no el equipo: manda la uniformidad y el color de la mercancía, así que el tono se deja fijado en obra y la apertura se abre para que no se marquen círculos sobre el género.

En aparcamiento cubierto la altura es corta y la superficie enorme. Ahí gana la apertura ancha, el sellado alto y el detector en el zócalo de las plantas de poca rotación, que es donde el ahorro aparece solo. Y en taller o zona de producción la cuenta se invierte, porque el nivel se concentra sobre el puesto: una unidad de 200W cerrada sobre el banco cunde más que varias abiertas a su alrededor.

Las necesidades de iluminación de dos naves industriales del mismo tamaño no se parecen en nada si una guarda palés y la otra monta piezas. Altura de montaje, anchura de pasillo y tarea de debajo: con esos tres datos encima de la mesa, la configuración de cada unidad deja de ser una discusión de vatios. Mándanoslos y te devolvemos apertura, escalón de salida y accesorios, listo para cursar el pedido.

Preguntas frecuentes de las campanas industriales de la serie PRO LED

¿En qué se nota el formato circular frente a lo que ya tengo colgado?

En tres cosas que acaban apareciendo en el parte de incidencias, no en el vatio de la caja. La primera, que toda la masa metálica rodea al punto de luz, así que el cuerpo trabaja más frío con el mismo consumo y el flujo se sostiene mejor con los años. La segunda, que el mantenimiento se concentra en un solo anclaje y una sola conexión, y eso abarata cada subida con plataforma. Y la tercera, que el zócalo superior está normalizado, de modo que la zona se automatiza más adelante sin abrir el equipo. Si vas a sustituir por fases, cursa la primera zona con la configuración cerrada y el resto entra idéntico cuando toque.

¿Puedo cambiar la óptica o añadir un detector con las campanas ya montadas?

Sí, y es la ventaja menos conocida de este formato. El reflector se acopla sobre la óptica original para cerrar el haz sin sustituir el equipo, y el detector de radar se monta en el zócalo Zhaga superior sin desmontar nada ni llevar una línea de control hasta el cuadro. Cuando la actividad no se puede detener para reformar el alumbrado, esa diferencia lo decide todo. La controladora y el mando se añaden igual, en cualquier momento.

¿Cuánto tardan en llegar y qué se paga por el transporte?

Servimos deprisa, y lo que tarde el bulto en plantarse en tu nave depende del destino: el plazo estimado sale en pantalla al cerrar el pedido, así que puedes cuadrar la plataforma elevadora con esa fecha delante. Canarias, Ceuta y Melilla necesitan trámite de DUA y contacto previo antes de expedir. Sobre el envío gratis, la respuesta la da el propio carrito: el coste del transporte sale calculado por peso, volumen y zona antes de confirmar el pago, que es la única manera de ajustarlo cuando el bulto puede ir desde una unidad suelta hasta un palé completo. En cuanto la expedición sale, te mandamos por correo el número de seguimiento.

¿Qué cubre la garantía y qué hago si una unidad llega dañada?

El respaldo va de 3 años de base a un techo de 6 según el producto. Con el transportista todavía delante, si la caja llega con golpes visibles, deja la reserva escrita en el albarán antes de firmarlo; y si el destrozo solo se ve al desembalar, avísanos sin dejar pasar el día. Para devolver por decisión propia rige lo que detalla nuestra página de devoluciones, más una condición estricta: la caja original tiene que llegar intacta, sin pegatinas ni cintas pegadas sobre ella, con su embalaje interior, los manuales y los accesorios dentro. El transporte de vuelta lo asume el cliente y, si el estado del bulto no cumple, la cantidad devuelta se ajusta. La solicitud se abre por RMA en el área de cliente, sin necesidad de llamar, y el material no se mueve hasta tenerla aprobada.

¿Hay condiciones distintas para instalador y revendedor?

Sí. La cuenta profesional da precios especiales y descuentos por volumen, y suma tres cosas que se notan al revender: un catálogo personalizado con el logo y los datos de tu negocio, el envío anónimo sin remitente visible en el bulto, y el dropshipping, con nuestra gama volcada en tu tienda y actualización diaria. Existe además una línea de crédito que permite aplazar el pago, siempre a estudio y sujeta a aprobación. Para el alta, formulario de registro y documentación de empresa o de autónomo a comercial@factorled.com.

Con las medidas del techo resueltas, lo único que queda es cerrar potencia y apertura y cursar el pedido de tus campanas LED UFO. Tienes el chat de la web y, si prefieres voz, el fijo 91 805 67 67 junto al móvil 654 777 000. El pedido se abona con Visa, Mastercard, PayPal, Stripe o transferencia, y la factura queda descargable en tu área de cliente.

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