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Campana LED para Naves Industriales
14 productos
Nuevo
Campana Industrial LED 200W-150W-100W UFO ENDURANCE OSRAM CHIP DURIS E 2835
79,90 €
IVA incluido
Ref: ENDUR-HB200W
Nuevo
Campana Industrial LED 150W-100W-80W UFO ENDURANCE OSRAM CHIP DURIS E 2835
69,80 €
IVA incluido
Ref: ENDUR-HB150W
Campana Industrial LED 150W UFO FRANCE 3CCT 200Lm/W | Sensor Movimineto Smart | Sosen Regulable 1-10V | OP 60º - 90º
106,48 €
IVA incluido
Ref: SENS150W-91292
Campana Industrial LED 200W UFO FRANCE 3CCT 200Lm/W | Sensor Movimiento Smart | Sosen Regulable 1-10V | OP 60º - 90º
129,47 €
IVA incluido
Ref: SENS200W-91293
Campana Industrial LED 150W | UFO FRANCE 3CCT | SMD2835 Lumileds 200Lm/W | Zhaga Plug And Play | Sosen Dimable 1-10V | 60º-90º
95,90 €
IVA incluido
Ref: HB150W-CCT-91292
Campana Industrial LED 200W | UFO FRANCE 3CCT | SMD2835 Lumileds 200Lm/W | Zhaga Plug And Play | Sosen Dimable 1-10V | 60º-90º
119,90 €
IVA incluido
Ref: HB200W-CCT-91293
Campana Industrial LED 200W-160W-120W | UFO GERMANY | 3CCT | Driver Philips Xitanium | Dimable 1-10V
95,90 €
IVA incluido
Ref: HBGER200W-CCT-91436
Campana Industrial LED 120W-100W-80W | UFO GERMANY | 3CCT | Driver Philips Xitanium | Dimable 1-10V
79,90 €
IVA incluido
Ref: HBGER100W-CCT-91435
Campana Industrial LED 200W UFO - NEW TITAN CCT - CHIP LUMILEDS SMD 2835
59,42 €
IVA incluido
Ref: HB200W-CCT-91336
Campana Industrial LED 150W UFO - NEW TITAN CCT - CHIP LUMILEDS SMD 2835
46,49 €
IVA incluido
Ref: HB150W-CCT-91335
Campana LED 150W -170Lm/W- UFO NEW ITALY PHILIPS XITANIUM - 1-10V DIM
89,90 €
IVA incluido
Ref: NEW-HBPHL150W
Campana LED UFO DIAMOND 200W Philips Xitanium - Dimable 1-10V - 170lm/w - IP65
97,02 €
IVA incluido
Ref: HBPHL200W
Reflector - 60º - Campana LED 200W UFO ENDURANCE Osram Chip
16,71 €
IVA incluido
Ref: CV-HB200W-ENDUR
Reflector - 60º - Campana LED 100W-150W UFO ENDURANCE Osram Chip
12,41 €
IVA incluido
Ref: CV-HB100W-150W-ENDUR
Campana LED para naves industriales: cuántas hacen falta, de qué potencia y a qué distancia
El pedido de una campana LED para naves industriales llega casi siempre en el orden inverso al que pide el cálculo: primero el vatio, después la cantidad y al final, si acaso, la altura. Quien busca campanas de luz para naves suele tener decidido que quiere 150W antes de saber a qué altura van a colgar. Y la altura es justo el dato que manda.
Dimensionar una instalación de iluminación industrial en altura es aritmética. Hacen falta cuatro cifras: superficie en planta, altura libre hasta la estructura, lux exigidos por la tarea que se hace debajo y flujo real de la luminaria que vas a montar. Con esas cuatro sale el número de puntos, la potencia de cada uno y la separación entre ellos. Sin ellas sale otra cosa: manchas de luz debajo de cada punto y penumbra en el pasillo entre estanterías.
Fabricamos lo que montamos, y eso cambia el orden de la conversación. Podemos ajustar potencia y óptica al cálculo en lugar de ajustar el cálculo a lo que haya en el almacén. En fábricas y almacenes el fallo habitual no es comprar poca potencia total, es repartirla mal.
Abajo está el cálculo entero: cuántas unidades pide una superficie, a qué distancia se cuelgan entre sí, cuánta luz necesita cada tipo de trabajo y qué ocurre cuando alguien intenta resolver doce metros de altura con cuatro puntos muy potentes. Tus necesidades de iluminación pueden ser las de un taller de dos naves o las de un almacén de tránsito: cambian los números, no el método. Y si prefieres saltarte la aritmética, manda la planta con las alturas a comercial@factorled.com y te devolvemos la retícula de puntos, la potencia de cada uno y la separación entre ellos antes de que compres nada.
De la superficie y la altura de montaje al flujo luminoso: el número de puntos de una campana LED para naves industriales sale antes de elegir lámpara LED
El método cabe en una línea: lux exigidos multiplicados por la superficie, divididos entre el factor de utilización y el factor de mantenimiento. Eso da los lúmenes que hay que instalar. Luego se divide entre el flujo de la unidad elegida y aparece el número de puntos.
Un ejemplo con cifras redondas. Nave de 1.000 m², 40 por 25 metros, ocho metros libres hasta la celosía, uso de almacenaje y preparación de pedidos. La tarea pide 200 lux en el plano de trabajo. Primera multiplicación: 200 x 1.000 = 200.000 lúmenes útiles.
Ahora los dos factores que casi nadie aplica y que deciden si la instalación aguanta el paso del tiempo. El factor de utilización recoge lo que se pierde por reflexión en muros, cubierta y suelo; en nave alta, con estructura oscura y estanterías llenas, ronda 0,75. El factor de mantenimiento cubre el ensuciamiento de la óptica y la depreciación del flujo con los años, y 0,8 es una cifra prudente en ambiente con polvo. Multiplicados dan 0,6.
200.000 entre 0,6 son 333.000 lúmenes instalados, o lo que es lo mismo, 333 lúmenes por metro cuadrado. Una campana LED de 150W con eficacia de 170 lm/W entrega alrededor de 25.500 lúmenes. La división da trece unidades, y como la malla tiene que cuadrar en filas y columnas, la instalación real sube a quince: cinco columnas por tres filas.
Sáltate ese par de factores y la cuenta se queda en 200.000 lúmenes instalados, un tercio por debajo de lo que pedía la tarea. La nave arranca correcta y, tres años después, con la óptica sucia y el flujo depreciado, está por debajo de 130 lux sin que nadie sepa explicar de dónde ha salido la pérdida.
La altura entra dos veces en la cuenta y conviene separarlas. Entra en el factor de utilización, porque una nave alta y estrecha manda a los muros luz que una baja y ancha aprovecha. Y entra en la separación entre puntos, que es lo que decide la uniformidad. Los mismos lúmenes repartidos en quince puntos o en siete no dan el mismo resultado: la media puede coincidir, el valor mínimo no.
Un apunte sobre eficacia, porque mueve el resultado más que la potencia. Nuestras series se mueven entre 160 y 200 lm/W, y dentro de ese margen manda la óptica que lleve montada cada unidad. Con 200 lm/W esos 333.000 lúmenes salen con 1.665 W instalados; con 125 lm/W harían falta 2.664 W para la misma luz, con el mismo número de puntos y casi el doble de potencia contratada. La eficiencia energética de una nave se decide en esa división. Pide la ficha técnica antes de cerrar el pedido: el dato que hay que comparar es el lm/W del conjunto con la óptica montada, y esa cifra se multiplica por todos los puntos del proyecto.
La altura de montaje ya decide tu potencia: pásanos la cota y te devolvemos qué campana LED industrial entra en el pedido
Subir la luminaria no resta luz de forma proporcional: la resta al cuadrado. Al doblar la distancia hasta el plano de trabajo, la iluminancia que llega se divide entre cuatro. De ahí que la potencia por punto de una campana LED para naves industriales no salga de los metros cuadrados ni de lo que se puso la vez anterior, sino de la altura de montaje, corregida después con la óptica.
Fabricamos ocho potencias, de 80 a 200 W, y cuál de ellas entra en tu pedido lo devuelve la división anterior, no el criterio de la vez pasada. Cada escalón tiene ficha propia, con su rango de altura y su flujo medido con la óptica puesta, y ahí es donde hay que mirar el detalle una vez sabes cuál te toca.
Lo que conviene retener aquí es la regla que los ordena a todos: por debajo de siete metros una campana LED industrial 100W trabaja cerca y la malla se cierra sola; en la franja de siete a nueve, la más frecuente en los entornos industriales de logística, la industrial 150W cubre la mayoría de los encargos; y por encima de doce hace falta una UFO 200W con óptica cerrada, porque a esa distancia un cono ancho manda más luz a los muros que al suelo. Pásanos la altura libre y te devolvemos cuál de las ocho entra en el cálculo, con la ficha de esa potencia adjunta al presupuesto.
Una luminaria industrial se especifica por flujo, no por vatio. Dos unidades de 150W con eficacias de 160 y de 200 lm/W se llevan 6.000 lúmenes de diferencia; en una nave de quince puntos suman 90.000 lúmenes, tres unidades enteras. Cuando compares potencias, compara lúmenes de luminaria medidos con la óptica puesta, no lúmenes de chip.
En el pedido conviene fijarse en qué referencias salen multipotencia, porque llevan tres o cuatro escalones seleccionables en la propia pieza antes de colgarla. Eso resuelve el redondeo, que es donde se escapa el consumo sin que se note. Cuando la cuenta pide trece puntos y la malla obliga a quince, una campana LED 200W multipotencia baja un escalón y recupera el exceso sin cambiar de producto ni rehacer la retícula. Con CCT conmutable ocurre lo mismo con el tono: una sola referencia en estantería y la decisión de kelvin tomada en el montaje, no en el pedido.
La costumbre del gremio empuja siempre hacia arriba, a la potencia grande, porque parece que cubre más superficie. A altura media lo que hace es concentrar: la potencia sobrante no se reparte sola, se queda en el círculo de debajo. Una campana LED de 180W colgada a siete metros deja un cono muy brillante bajo el punto y el mínimo del pasillo se queda donde estaba. Cuando la duda está entre dos escalones, pide una unidad de muestra y cuélgala en el hueco real antes de lanzar el pedido completo: sale más barato que corregir quince puntos ya montados. Y si el montaje va por fases, deja abierta antes la cuenta profesional, porque los descuentos por volumen se calculan sobre el pedido y no sobre la primera caja.
Aprieta o separa los puntos sin perder uniformidad: reflector de 60°, haz de luz a 120° y la malla que aguanta cada campana UFO LED
Lo que fija la separación entre puntos no es la altura de la nave, es la altura útil: la que va del plano de trabajo a la luminaria. Si cuelgas a ocho metros y el plano de trabajo está a 0,85, trabajas con 7,15.
Con óptica de 90º o 120º, la separación se mueve entre una vez y una vez y media esa altura útil. En el ejemplo anterior, entre siete metros y diez y medio. Contra los muros se deja la mitad de esa distancia, porque el punto perimetral solo reparte hacia dentro. Con óptica de 60º la malla se cierra a un rango de 0,7 a 1 vez la altura útil: el cono es más estrecho y, si separas igual, aparece un valle de sombra justo en mitad del pasillo.
El ángulo del haz de luz es lo que traduce vatios en superficie cubierta. Una LED UFO 150W abierta y otra idéntica cerrada dan exactamente el mismo flujo y no dan la misma instalación: la cerrada concentra y llega al suelo desde doce metros, la abierta cubre más ancho y se queda corta en altura. En espacios industriales con estanterías de seis metros y pasillos estrechos gana siempre la óptica cerrada, porque la luz tiene que bajar por un hueco, no extenderse por encima de la carga.
Aquí está el error que más caro sale, y es el motivo de esta página. Volvamos a la nave de 1.000 m². Alguien propone resolverla con siete unidades de 200W en vez de quince de 150W. La suma parece razonable: 1.400 W frente a 2.250 W, ocho cajas menos y ocho horas menos de montaje. El flujo instalado se queda en 238.000 lúmenes contra los 333.000 que pedía el cálculo, un 29 % por debajo, y eso ya condena el nivel medio. Lo grave viene después: con siete puntos la malla queda en 10 por 12,5 metros, entre 1,4 y 1,75 veces la altura útil. Debajo de cada campana LED UFO sobra luz y en el centro del cuadrado que forman cuatro de ellas falta la mitad.
La uniformidad se mide como el cociente entre el valor mínimo y el medio. En el área donde se trabaja el objetivo es 0,6; en el entorno inmediato, 0,4. Por debajo de eso el ojo lo detecta sin necesidad de luxómetro: se nota el escalón al pasar de una zona a otra y la vista se cansa de reacomodarse durante todo el turno. Casi nadie pregunta por la uniformidad al comprar, y es la primera queja al mes de encender. Mándanos la planta con la trama de estanterías y te devolvemos la malla dibujada: separación entre puntos, óptica por zona y el mínimo que va a quedar en mitad del pasillo. Con eso en la mano el pedido se cierra sabiendo lo que se va a medir después, no confiando en que salga.
Fija el tono por tarea antes de cursar: temperatura de color de la zona de paso a la inspección en talleres y almacenes, con la luz natural del lucernario a favor
Antes de multiplicar nada hay que fijar el nivel de lux, y ese dato no lo elige el comprador: está tabulado por tarea en la norma de iluminación de lugares de trabajo en interiores, y con ella delante se justifica después lo que se ha montado en cada zona.
Para lo que ocupa a esta página basta con retener el orden de magnitud y los dos extremos entre los que se mueve todo lo demás. Un tramo que solo sirve para circular se resuelve en la banda baja de esa tabla; el almacenaje con personal permanente, que es el supuesto del ejemplo anterior, queda en la franja intermedia; y un puesto de inspección visual fina se va varias veces por encima de esa cifra. El valor exacto que le toca a cada área lo cerramos contigo en cuanto nos digas qué se hace debajo de cada tramo de cubierta, porque es el número que multiplica el resto del cálculo y el que decide cuántas unidades acabas pidiendo.
La diferencia entre 200 y 500 lux no es un matiz. Multiplica por dos y medio los lúmenes instalados y, con ellos, el número de puntos. Por eso una nave que mezcla tránsito con puestos de montaje pide dos mallas y no una potencia única repartida por igual. Lo sensato es dar la base a toda la superficie y reforzar el puesto concreto, en lugar de subir el conjunto hasta el nivel del trabajo más exigente.
La temperatura de color se decide por tarea y por turno. En interior industrial el estándar es 4000 K, y una LED 150W 4000k da ese neutro sin la tibieza del 3000 K, que en altura se percibe apagado, y sin el corte azulado del 6000 K, que a ocho horas seguidas cansa. Para verificación y control visual sube a 5000 o 5700 K, porque el contraste de detalle mejora. El catálogo incluye referencias de tono conmutable, y eso permite dejar la elección abierta hasta conocer el uso real de cada zona.
El IRC va aparte y suele quedarse fuera de la conversación. Con 80 basta para almacenaje y tránsito. Para revisar acabado, pintura o cableado identificado por color hace falta 90, y conviene decirlo sin rodeos: el índice de reproducción cromática marca la máxima calidad de identificación de color que vas a obtener, y no se compensa subiendo lux. Con IRC 70, el cable marrón y el negro se siguen pareciendo aunque la nave esté a 750 lux.
Los lucernarios entran en el cálculo por dos vías. Restan horas de encendido en las horas centrales del día y obligan a prever un control que aproveche ese aporte en lugar de ignorarlo. Un sensor que mida el nivel en el suelo y baje el flujo de la fila pegada a la cubierta translúcida hace más por el consumo que cualquier ajuste de potencia en el pedido. Dinos qué se hace en cada zona y te cerramos la lista con el tono y el IRC de cada tramo; si eso todavía no está decidido, pide la versión de tono conmutable y la elección se toma arriba, el día del montaje.
Si la campana industrial no encaja, en el mismo pedido entra otra lámpara industrial, sea LED lineal, pantalla LED estanca, tubo LED, foco LED o proyector LED exterior
El cálculo también dice cuándo la campana no es la pieza que resuelve la iluminación LED industrial de esa zona. Por debajo de cinco metros el cono no tiene recorrido para abrirse y el suelo queda a círculos, así que en esa franja reparte mejor una línea continua sobre el pasillo o sobre la bancada. En zonas húmedas, cámaras y muelles de carga el criterio pasa del flujo al sellado. Y fuera del edificio el punto se dimensiona por altura y por ángulo, no por metros cuadrados de patio.
En el ámbito industrial la regla de decisión cabe en dos preguntas. ¿Más de cinco metros hasta el punto de cuelgue y superficie abierta? Campana. ¿Techo bajo, líneas largas de trabajo o presencia de agua? Otra familia resuelve con menos unidades y mejor uniformidad, y esa parte del encargo se cotiza aparte en el mismo pedido. La campana aparece también en comercios con altos techos, tiendas de bricolaje, concesionarios o pabellones, donde la altura es de nave aunque el uso no lo sea. Dinos qué hay bajo cada tramo de cubierta y te decimos qué se resuelve con campana LED para naves industriales y qué conviene dejar en otra familia, con las dos cosas en la misma propuesta.
Aluminio, driver Philips y chip LED OSRAM: la protección IP65 y la vida útil con las que se firma un pedido de campana LED industrial UFO
El cuerpo de aluminio con aletas cumple una función térmica antes que estética: es el camino por el que sale el calor de los componentes electrónicos hacia el aire, y de él depende la temperatura de unión a la que trabaja el diodo. A más superficie de disipación, menor incremento de la temperatura en régimen y más despacio se deprecia el flujo. Dos unidades con el mismo diodo y el mismo vatio pueden separarse un 20 % de flujo a las 50.000 horas solo por cómo evacúan.
En tecnología LED la avería típica no está en el diodo, está en la electrónica. Un driver encerrado en una carcasa mal ventilada pierde condensadores y se va mucho antes que la fuente de luz, así que montamos componentes con curvas publicadas y repuesto disponible, y el diodo sale de Bridgelux o de Lumileds según la serie. Cuando el driver trabaja fresco, el conjunto tiene una vida útil mucho más larga que la que sugiere la etiqueta del encapsulado. La placa se declara en ficha como tecnología SMD LED, con su referencia de encapsulado, y no como una promesa genérica.
El grado de protección es el renglón que dice qué entra dentro del cuerpo, y conviene leerlo pensando en el suelo que hay debajo: donde circula carretilla, se levanta polvo y se limpia con manguera, el sellado IP65 no se recorta. En la zona de oficinas ese requisito baja y no tiene sentido pagarlo.
La durabilidad en nave se juega en tres cosas medibles, y ninguna es el vatio: sellado real de la junta, superficie de disipación y calidad de la electrónica. Con esas tres resueltas, la larga vida útil que declara la ficha deja de ser un número de catálogo y se convierte en un coste de mantenimiento menor: menos subidas a la altura, menos alquiler de plataforma y menos turnos trabajando con un hueco oscuro en la retícula.
Antes de lanzar un pedido de decenas de unidades mira también qué pasa después: nuestras campanas LED salen con tres años de garantía de base y hasta seis según la referencia, y como la gama la fabricamos nosotros, la unidad que se reponga dentro de cuatro años llega con idéntica apertura de haz e idéntica temperatura que las setenta que ya cuelgan del techo. Pide la ficha de la serie que vayas a montar y comprueba esos tres puntos antes de firmar; si el pedido es de volumen, la tarifa profesional se aplica sobre el conjunto y el material sale hacia obra sin esperas.
Las líneas que van con driver LED regulable, DALI, sensor de movimiento y mando a distancia se eligen ahora: es la alta eficiencia y el bajo consumo energético de tu campana industrial LED
El driver regulable va montado de fábrica, y una campana LED que se pidió sin esa electrónica no pasa a ser regulable más adelante. Es la casilla que menos cuesta marcar bien en la hoja de pedido y la más cara de corregir con la nave ya en marcha.
Nuestras unidades se regulan a 1-10V, una señal analógica compatible con casi todo: un potenciómetro de pared, un reloj horario, un autómata o una central de gestión. El sensor de movimiento por radar que se acopla al conector Zhaga de la parte superior trabaja con interfaz 0-10V, y las dos cifras conviven sin conflicto porque describen cosas distintas: una es la entrada de regulación de la luminaria, la otra la salida del detector.
El radar trabaja con microondas, no con la firma térmica del cuerpo: le da lo mismo una carretilla en movimiento que un operario embutido en ropa de cámara frigorífica. En el cálculo esto entra como estrategia por zonas: en pasillos de estantería con paso intermitente, un punto de detección por pasillo con nivel de fondo al 10 % y subida al 100 % durante el paso recorta horas de funcionamiento sin que nadie tenga que accionar nada.
Cuando la nave tiene varias zonas con horarios distintos, DALI compensa. Direcciona punto por punto, permite agrupar y reagrupar sin tocar el cableado y devuelve el estado de cada uno, incluida la avería. En instalaciones de quince o veinte unidades la señal analógica sobra; a partir de cincuenta o sesenta puntos con turnos escalonados, el bus se paga solo. El mando por radiofrecuencia es la opción de las instalaciones pequeñas: fija escenas y niveles sin cuadro ni bus, atraviesa tabiques y no obliga a apuntar.
La cuenta del ahorro se hace con horas, no con vatios. Una nave de 2.250 W instalados que funciona 4.000 horas al año consume 9.000 kWh. Con detección por zonas y nivel de fondo, la media real de funcionamiento baja al 60 % sin que nadie cambie de costumbres, y la primera partida donde se nota ese recorte es la factura de la luz. Sumado a la eficiencia energética del propio equipo, la diferencia frente a una instalación antigua de descarga se calcula kWh contra kWh con los consumos del año anterior delante, sin recurrir a estimaciones de folleto. Marca la casilla de regulación en la hoja de pedido aunque la automatización llegue en una segunda fase: el driver ya montado no se cambia, y el sensor sí se acopla después. Si no tienes claro qué zonas conviene separar, marca el 91 805 67 67 y lo repasamos con el plano delante.
Del plano al albarán de una campana LED nave industrial: luminarias LED, luz LED de alta potencia y plazos de entrega
Solo tengo los metros cuadrados y la altura, ¿me podéis decir cuántas unidades pedir?
Con esos dos datos sale una estimación, no un cálculo. Falta el nivel de lux de la tarea, que es lo que multiplica, y necesitamos saber si hay estanterías altas, cubierta clara u oscura y pasillos definidos, porque eso mueve el factor de utilización. Mándanos superficie, altura libre, uso previsto y, si lo tienes, la planta con la disposición de estanterías, y te devolvemos número de puntos, potencia por punto, óptica y separación. El cálculo lo devolvemos por correo desde comercial@factorled.com, y si prefieres repasarlo hablando tienes dos líneas abiertas: 91 805 67 67 y 654 777 000.
¿Puedo poner menos unidades de más potencia y llegar igual a los lux?
Al nivel medio, a veces sí. A la uniformidad, no. El luxómetro en el centro de la nave te puede dar el número que buscabas mientras el punto medio entre luminarias está a la mitad, y esa diferencia es la que se percibe al caminar y la que cansa la vista. La separación entre puntos tiene que quedar por debajo de vez y media la altura útil con óptica abierta, y más cerrada todavía con óptica de 60º. Cuando el presupuesto aprieta, es mejor bajar un escalón de potencia y mantener el número de puntos que al revés.
Tengo estanterías de seis metros y pasillos de dos y medio, ¿sirve la misma solución?
No con la misma óptica. Un pasillo estrecho entre carga alta es un pozo: la luz tiene que entrar por arriba y llegar al suelo sin rebotar en los laterales, así que se alinea una fila de puntos por pasillo, con óptica cerrada y separación corta. Si la estantería es móvil o la disposición cambia por campaña, la campana LED industrial regulable con detección por pasillo es lo que evita rehacer la instalación cada vez que se mueve el almacén.
Dentro de tres años necesito ampliar, ¿tendré la misma referencia?
Es la razón de fabricar en lugar de revender. Controlamos la serie, así que la ampliación de una nave o la reposición de unidades sueltas se sirve con la misma óptica, la misma potencia y el mismo tono, sin que se note una fila distinta a contraluz. Ese horizonte también lo cubre la cobertura de fábrica: tres años de partida y hasta seis en función del producto. Y si la segunda fase la compras ya como empresa o como autónomo, deja abierta antes la cuenta profesional: el alta se tramita mandando el formulario de registro junto a la acreditación de tu actividad.
¿Con cuánta antelación tengo que lanzar el pedido?
Depende de dónde esté la nave, y ese dato conviene tenerlo antes de cerrar con el instalador la fecha del replanteo. El material se expide rápido y la estimación de entrega para tu localidad la ves al confirmar el pedido, que es la referencia con la que se fija el replanteo y no una promesa de mostrador. Canarias, Ceuta y Melilla piden un paso previo: hablarlo con nosotros y tramitar el DUA. El transporte se tarifica por peso, volumen y zona del envío, y queda a la vista antes de que confirmes el pago. El correo con el número de seguimiento sale en cuanto el pedido deja el almacén. Al recibir la mercancía, revisa los bultos con el transportista delante: lo que venga golpeado se anota en el albarán antes de firmar, y lo que aparezca al abrir la caja hay que contárnoslo nada más verlo.
Mándanos la superficie, la altura y el uso a comercial@factorled.com y te devolvemos el cálculo con número de unidades, potencia y separación antes de que confirmes nada. Si compras a nombre de una sociedad o con tu alta de autónomo, manda esa documentación con el formulario de registro y la misma propuesta te llega ya con tarifa profesional y descuentos por volumen; para pedidos de nave completa se puede estudiar además el aplazamiento del pago hasta 60 días. La campana LED para naves industriales que salga del cálculo se sirve con expedición rápida, y el transporte lo calcula el carrito por peso, volumen y zona antes de que confirmes el pago.
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