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Campana LED Regulable
4 productos
Campana Industrial LED 150W UFO FRANCE 3CCT 200Lm/W | Sensor Movimineto Smart | Sosen Regulable 1-10V | OP 60º - 90º
106,48 €
IVA incluido
Ref: SENS150W-91292
Campana Industrial LED 200W UFO FRANCE 3CCT 200Lm/W | Sensor Movimiento Smart | Sosen Regulable 1-10V | OP 60º - 90º
129,47 €
IVA incluido
Ref: SENS200W-91293
Campana LED 150W -170Lm/W- UFO NEW ITALY PHILIPS XITANIUM - 1-10V DIM
89,90 €
IVA incluido
Ref: NEW-HBPHL150W
Campana LED UFO DIAMOND 200W Philips Xitanium - Dimable 1-10V - 170lm/w - IP65
97,02 €
IVA incluido
Ref: HBPHL200W
Campana LED regulable: cada zona de la nave a la potencia que necesita y ni un vatio de más
Una campana LED regulable existe por una razón de factura muy concreta: una campana LED industrial que solo sabe encender y apagar te cobra el turno entero al máximo. Da igual que a las tres de la madrugada el pasillo de estanterías esté vacío o que el muelle tenga la persiana bajada: la instalación tira lo mismo. Lo que decide el gasto anual de una nave no es únicamente el vatio que figura en la caja, son las horas que pasa cada luminaria trabajando a plena carga.
La instalación de halogenuros metálicos que vas a sustituir no admitía casi nada de esto: tardaba minutos en arrancar y funcionaba a un único nivel, así que el control se reducía al interruptor. Con tecnología LED el nivel de flujo pasa a ser un parámetro más de la puesta en marcha, igual que la altura de montaje o la óptica. Y como cualquier parámetro, se decide antes de comprar.
Fabricamos la campana LED, así que sabemos qué lleva dentro cada referencia y hasta dónde llega: chip OSRAM, Bridgelux o Lumileds y driver Philips Xitanium o Sosen, con disipador de aluminio en el cuerpo, sellado IP65 y eficacias de entre 160 y 200 lm/W. El control de la campana LED viaja por señal 1-10V, que es la que entiende su electrónica, y sobre esa base se montan el sensor radar Zhaga, el mando a distancia y la controladora Zigbee.
Lo que hay que dejar cerrado antes de subir a colgar nada es si esa línea va a poder atenuarse, porque la salida de la electrónica no se cambia luego. Si quieres verlo funcionando en tu propio pasillo antes de comprometer el pedido entero, encarga una unidad de prueba con el sensor montado. Y si vas a mover cantidad, da de alta la cuenta profesional: es la que abre la tarifa de mayorista con descuento por volumen.
Hasta dónde baja de verdad una campana LED industrial UFO: lo fija el driver y se elige al comprar
El driver convierte la red en corriente constante para el chip LED y, de paso, decide si esa corriente se puede bajar. Con entrada de control, el equipo lee una señal externa y ajusta la salida; sin ella entrega siempre lo mismo, pase lo que pase abajo. Montamos drivers Philips Xitanium o Sosen porque su curva es conocida y su comportamiento a temperatura alta está documentado, que es justo lo que se pone a prueba cuando una luminaria pasa diez horas atenuada y otras cuatro a fondo.
Atenuar no es un truco de software. Baja la corriente que llega al emisor, la unión trabaja más fría y la vida útil del conjunto se alarga en lugar de acortarse. Por eso una instalación que trabaja escalonada llega al final de su ciclo con más flujo que otra idéntica encendida siempre al máximo.
Hay tres cosas que conviene no mezclar. El flujo sí se gobierna en marcha, de forma continua, desde el mínimo que admita la electrónica hasta el tope de la campana. El tono de la luz, no: se fija con el conmutador antes de colgarla y ahí se queda. Y el ángulo tampoco se mueve solo, se cambia con el reflector.
Lo que cambia de una referencia a otra es el suelo de atenuación. Hay equipos que bajan a un porcentaje muy pequeño del flujo nominal y otros que se plantan mucho antes; por debajo de ese punto la corriente deja de ser estable y aparece el parpadeo. En una planta con visión artificial o con grabación de seguridad eso no es un detalle estético: un parpadeo que el ojo apenas nota sale en el vídeo como una banda que se desplaza.
La estabilidad del flujo luminoso a lo largo de los años depende de esa pareja, emisor y electrónica, más que de la potencia declarada. Una campana LED de alto rendimiento mantiene los lúmenes que promete miles de horas después; una que vive al límite térmico los va perdiendo sin avisar a nadie. En cada ficha publicamos qué emisor y qué electrónica monta la referencia, así que pídenos la hoja de datos de las referencias que tengas sobre la mesa y decide con los dos documentos delante antes de cerrar cantidades.
Control 1-10V, 0-10V y DALI: elige protocolo ahora y pasa de la luminaria suelta a una iluminación LED gobernada por zonas
Con una campana LED regulable 1-10V el control viaja por un par de hilos aparte de la alimentación. Aplicas una tensión de entre uno y diez voltios y el equipo responde con el nivel que le corresponde. Es analógico, es barato de cablear y arrastra una consecuencia práctica que conviene tener clara antes de dibujar el esquema: todo lo que cuelga del mismo par va al mismo nivel. Si quieres el pasillo central a un porcentaje y el muelle a otro, hacen falta dos pares, no dos órdenes.
Ahí aparece el criterio de zonas, que es lo que ordena cualquier iluminación LED industrial. Una planta se divide por uso y por horario, nunca por la simetría del techo: muelle de carga, pasillos de estanterías, zona de picking, línea de envasado, altillo de oficinas. Cada bloque tiene su propio nivel de iluminación exigido y su propia curva de actividad, y separarlos es lo que permite que a las once de la noche el ochenta por ciento del techo esté en reposo y solo trabaje a fondo lo que tiene gente dentro.
DALI juega en otra liga. Es un bus digital: cada punto de luz lleva dirección propia, se le habla de uno en uno y devuelve estado, así que la agrupación se cambia desde el software sin volver a tocar cable, y sabes qué equipo ha fallado sin recorrer el techo con la mirada. A cambio pide pasarela, direccionamiento y alguien que sepa poner en marcha el bus. Con mantenimiento propio y muchos puntos compensa; en un edificio de tres pasillos, casi nunca.
Queda el 0-10V, que es de donde sale la mitad de las confusiones de obra. El sensor de movimiento radar Zhaga Merrytek trabaja a 0-10V y las campanas LED llevan entrada de 1-10V: son dos interfaces distintas aunque en el papel se parezcan. El cero abre la puerta al apagado por señal; el uno marca el nivel mínimo al que baja la luminaria. Cuando alguien conecta a ciegas y luego dice que el detector no apaga, el origen suele estar exactamente ahí. Dinos cuántas zonas quieres gobernar por separado y te devolvemos los pares de control que hacen falta y las campanas regulables que van en cada uno, para que el electricista tire el cable una sola vez.
Sensor de movimiento radar Zhaga: enciende solo el pasillo que se usa en almacenes y grandes superficies
El conector Zhaga de la tapa superior está puesto para esto: el detector se acopla arriba, mirando al suelo, sin abrir el cuerpo estanco ni comprometer el sellado. Al ser un estándar, la pieza entra en las campanas LED que lo traen previsto y se sustituye el día que falle sin tocar nada más.
Lo que separa una instalación que funciona de otra que acaba con el detector desconectado al segundo mes son cuatro ajustes, y los cuatro se dejan puestos en la puesta en marcha.
La altura de montaje manda sobre el resto. El radar cubre un cono, así que a siete metros barre un círculo mucho menor que a doce, y el solape entre unidades cambia por completo con esa diferencia. La sensibilidad define el diámetro real de detección: bajarla es lo primero que hay que hacer cuando el pasillo tiene enfrente una zona de paso que no interesa despertar. El tiempo de retardo decide cuántos minutos se mantiene el nivel alto tras la última detección, y ponerlo corto es el error clásico, porque la luz cae justo cuando el operario se agacha a leer una etiqueta y deja de moverse. El nivel de espera hace el trabajo fino: en vez de apagar del todo, deja la zona a un porcentaje bajo, nadie camina a oscuras y la subida a plena carga es inmediata.
En fábricas y almacenes con tráfico desigual, esa combinación es la que más consumo quita del turno de noche. Un pasillo que se recorre dos veces por hora no tiene por qué estar a fondo las otras cincuenta y ocho.
Donde el detector aporta poco es donde el tránsito no para. Una línea que trabaja sin interrupción lo tendrá disparado siempre y el resultado será idéntico al de no ponerlo, con un componente más que puede fallar. Ahí la decisión se toma por horario y por nivel, y la campana LED se queda con el control de zona de toda la vida. Los detectores, los mandos y la controladora se piden junto con las campanas o más adelante, y salen con el mismo plazo que el resto del material, así que ampliar el control de una zona el año que viene no obliga a programar otra parada de actividad.
Controladora Zigbee y mando a distancia: deja cerradas las escenas por turno y por planta en ambientes industriales de gran altura
Subir a doce metros con una plataforma elevadora para mover un potenciómetro cuesta más que el propio ajuste. Con el mando a distancia apuntas desde el suelo, fijas el nivel de trabajo, el retardo y la sensibilidad, confirmas y pasas a la siguiente campana LED. En una nave de gran altura eso marca la diferencia entre dejar la instalación afinada en una mañana o dejarla como salió de fábrica.
La controladora Zigbee cambia la escala del asunto. En lugar de ir unidad por unidad, montas grupos y guardas escenas: turno de mañana con el techo completo a nivel de trabajo, turno de noche con los pasillos en reposo y el muelle activo, escena de limpieza a un porcentaje bajo, escena de inventario a fondo solo en el bloque que toca. La red trabaja en malla y cada nodo repite la señal hacia el siguiente, así que llega a rincones donde no hay línea de visión directa desde ningún sitio cómodo.
Dos precauciones antes de casarse con un esquema de escenas. Los nodos necesitan alimentación permanente para sostener la malla, de modo que si un interruptor de zona corta la corriente al cerrar el turno, ese bloque desaparece de la red hasta que alguien lo devuelve. Y las escenas se documentan, aunque parezca burocracia: una configuración que solo vive en la cabeza de quien la montó se pierde en el primer relevo de mantenimiento, y entonces todo vuelve al máximo permanente porque nadie se atreve a tocar nada.
El reparto por planta tiene su lógica propia. En un edificio con producción abajo y expedición arriba los horarios no coinciden casi nunca, y meter las dos en el mismo grupo obliga a que la más exigente marque el nivel de ambas. Separarlas cuesta una escena más y devuelve todas las horas en que una de ellas está vacía. Si el edificio va por fases, empieza por la planta que más horas muertas acumula: la serie sigue saliendo de nuestra línea de producción, así que la segunda fase se monta con la misma referencia y el techo no acaba con dos acabados distintos. Pide la controladora en el mismo pedido que las campanas: llega con ellas y la puesta en marcha se resuelve de una sentada, sin volver a montar la plataforma.
Potencia seleccionable y 4000k conmutable: la campana industrial LED UFO se ajusta en el suelo y te evita devolver material
El selector de potencia trabaja en otro momento del proceso: no en marcha, sino en el montaje. Buena parte de las campanas del catálogo salen en versión multipotencia, con escalones del tipo 200W-150W-100W, y la unidad llega preconfigurada a 200W. Mueves el selector antes de colgarla y esa misma referencia entrega el escalón que pide la zona.
Resuelve un problema muy concreto de obra. El cálculo se hace sobre plano y la realidad rara vez coincide del todo: estanterías más altas de lo previsto, un pavimento más oscuro que el del proyecto, una zona de picking que pedía más lux de los que nadie había supuesto. Con potencia fija, corregir significa devolver material y esperar. Con selector, cinco minutos por punto de luz y a seguir montando.
El conmutador de tono va en el mismo cuerpo y hace lo propio con el color, en tres posiciones. La de en medio sirve para casi todo: la luz blanca neutra de 4000K no cansa en jornadas largas ni deja ese aspecto azulado que en el puesto molesta a mucha gente. Donde hay control de calidad o clasificación por color, el dato a mirar no es la temperatura de color sino la reproducción cromática: por debajo de IRC 80, dos referencias parecidas se confunden y la revisión se hace mal.
Combinar las dos cosas con la atenuación es lo que ordena de verdad una planta grande. Fijas en el montaje la potencia lumínica que pide cada zona con la campana LED todavía en el suelo, dejas el tono cerrado, y a partir de ahí el nivel diario lo llevan el detector y las escenas. Alta potencia y eficiencia dejan de ser objetivos enfrentados en cuanto el equipo no está obligado a trabajar siempre en su punto máximo. Pide la versión multipotencia cuando el proyecto tenga zonas con exigencias distintas: una sola referencia de campana LED regulable en el pedido, un solo código en tu estantería y la corrección hecha en obra sin devolver material.
Cuerpo alto o campana LED industrial UFO slim: el formato de campana LED regulable que aguanta la atenuación continua
Atenuar de forma continua no castiga a la campana LED UFO, la alivia: menos corriente, menos calor en el disipador, menos estrés térmico en las soldaduras. El formato sí cambia cómo responde el conjunto en los tramos altos, que son los que ponen a prueba el aluminio de verdad.
El cuerpo de aleta profunda, el que monta por ejemplo una campana LED 150W de la gama, tiene más superficie de disipación por vatio que un formato comprimido, y eso se nota cuando la escena de inventario lo deja a fondo tres horas seguidas. El formato UFO slim va en dirección contraria: menos canto, menos peso, entra donde el gálibo del puente grúa no perdona y se cuelga con menos herraje, a cambio de contar con menos masa térmica. Para un uso mayoritariamente atenuado, con picos cortos, es una elección sensata; para un edificio que vive al máximo ocho horas al día, el cuerpo alto envejece mejor.
El escalón de potencia entra por la misma puerta. Una UFO LED de mayor vatiaje concentra más calor sobre la misma superficie, así que cuanto más arriba trabajas, más peso tiene el disipador en la decisión. Cuando la eficacia se mueve entre 160 y 200 lm/W, además, muchas veces la respuesta no es subir de escalón sino cerrar el ángulo: el mismo flujo, mejor colocado. En el listado esos escalones figuran como LED UFO 150W y LED UFO 200W, y elegir entre ellos es cosa de la altura de cuelgue, no de la atenuación: lo que se decide aquí es el cuerpo que llevan detrás y si la línea va a poder bajarse de nivel.
Un apunte de mantenimiento que vale para los tres formatos. El polvo acumulado en las aletas es lo que convierte una campana LED bien dimensionada en una campana caliente, y en ambiente con partículas una limpieza anual del disipador conserva más flujo luminoso que cualquier ajuste de electrónica. Si dudas entre el cuerpo alto y el slim, pásanos el gálibo libre bajo la estructura y las horas que la zona va a trabajar a fondo: con esos dos datos cerramos la elección en un correo a comercial@factorled.com.
Óptica de 120°, campana lineal y grado IP65: la luminaria que cursas para cada nave industrial cuando el control va por zonas
En iluminación industrial el ángulo de apertura se elige por altura, no por costumbre. A cuatro o cinco metros, una apertura ancha reparte sin dejar manchas y evita el efecto foco sobre las cabezas; a diez o doce, esa misma apertura manda medio flujo contra los laterales de las estanterías y los lúmenes que has pagado no llegan al suelo. El reflector de 60º concentra el haz de luz en el eje del pasillo y lo hace llegar al primer nivel de palés, que es donde se lee la etiqueta.
Cuando alguien pide una óptica regulable para campana LED 200W, lo que busca en realidad es el reflector. El ángulo de apertura ajustable se consigue por accesorio, montando o quitando el cono, no por electrónica. Es un cambio de dos minutos, se hace con el equipo ya colgado y permite reconfigurar un pasillo entero cuando cambia la disposición del almacén, sin tocar un metro de línea.
El formato lineal responde a otra geometría. En pasillos largos y estrechos entre estanterías altas, una pieza alargada reparte a lo largo del eje y deja menos zonas oscuras entre puntos que una fuente de luz concentrada, y eso se traduce en menos unidades para llegar a los mismos lux en el plano de trabajo.
El grado de estanqueidad es el otro filtro. Una campana LED IP65 aguanta polvo y agua proyectada, que es justo lo que hay en un muelle abierto, en una zona de lavado o en una planta agroalimentaria que se limpia a manguera. En interior seco y climatizado el IP65 no llega a ser imprescindible, aunque el mantenimiento lo agradece igual: el polvo que no entra en la óptica no hay que limpiarlo por dentro. Los reflectores se piden sueltos, de modo que puedes cerrar el haz de un pasillo más adelante sin tocar el resto de la instalación. Dinos si la zona es muelle abierto, sala de lavado o interior seco climatizado, y te cerramos el grado de sellado y la óptica de cada punto antes de que curses el pedido.
En corto, sobre la campana industrial LED OSRAM, la UFO con chip Lumileds y la lámpara LED de cuerpo robusto
¿El chip cambia algo cuando la instalación trabaja atenuada?
Menos de lo que parece. Quien fija el comportamiento a bajo nivel es la electrónica de control, no el emisor: el suelo de atenuación, la linealidad de la curva y la ausencia de parpadeo salen de ahí. El chip decide otras cosas, como la eficacia en lm/W, el mantenimiento del flujo con las horas o el IRC, y por eso trabajamos con OSRAM, Bridgelux y Lumileds, que publican sus curvas y se comportan como dicen sus hojas técnicas. En la ficha de cada producto figura la designación SMD del emisor, por ejemplo chip OSRAM SMD 3030, junto con el driver que monta.
¿Puedo añadir el detector radar a campanas que ya están colgadas?
Si el cuerpo trae previsto el conector Zhaga, sí: se acopla arriba en unos minutos, sin abrir la carcasa ni rehacer el cableado de la línea. Comprueba antes la altura real de montaje, porque de ella dependen el diámetro de cobertura y el solape que necesitas entre unidades. Cuando el equipo instalado no cuenta con ese zócalo, la vía sensata es el control por zonas desde el cuadro, con las escenas ya definidas.
¿Cuánto baja el consumo si trabajo con escenas y detección?
Depende de las horas que hoy estés al máximo sin necesitarlo, y ese dato lo tienes tú, no nosotros. La mecánica es sencilla: al bajar el nivel, el equipo entrega menos corriente y la potencia absorbida cae de forma casi proporcional, así que cada hora que un pasillo pasa en reposo en lugar de a fondo se descuenta casi entera. Un turno de noche con medio techo en nivel de espera y detección en los pasillos suele ser el mayor ahorro disponible en una instalación LED, optimizando el consumo energético sin mover un solo punto de luz.
¿Qué garantía tiene y en cuánto tiempo lo tengo en obra?
La cobertura llega hasta los 6 años según el producto y arranca en 3 años; el dato exacto lo tienes en cada ficha. Para la entrega, cuenta con expedición rápida: la estimación hasta tu dirección se muestra al confirmar el pedido, y solo Canarias, Ceuta y Melilla piden contacto previo y gestión de DUA. El transporte se calcula por peso, volumen y zona, y lo tienes delante en el carrito antes de pagar, que con este material no es un detalle menor. Cuando el pedido sale te llega un correo con el seguimiento; revisa el bulto en la entrega, deja constancia en el albarán si viene golpeado y da el aviso en cuanto abras la caja si el daño aparece dentro.
¿Cómo compro con tarifa profesional?
Rellenas el formulario de registro y mandas a comercial@factorled.com la documentación de tu sociedad o tu alta de autónomo. Esa cuenta abre la tarifa por tramos de cantidad, la posibilidad de editar el listado de referencias con tu marca encima, los envíos sin remitente visible en el bulto y la integración del surtido en tu tienda, con el stock refrescado cada día. También hay línea de crédito, con pago aplazado, previo estudio de cada solicitud. Y si hace falta devolver, existe esa vía en los términos de nuestra política de devoluciones: se pide el RMA desde el área de cliente, la caja original vuelve intacta y sin pegatinas ni cintas encima, y no sale nada hasta que la solicitud está aprobada. El transporte de retorno lo asumes tú.
Mándanos el plano con la superficie, la altura y el uso de cada tramo y te devolvemos el reparto de puntos, el escalón de potencia de cada campana LED regulable y el esquema de control que le corresponde. Atendemos en el 654 777 000 y en el 91 805 67 67, y también por chat desde la web.
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